La doble cara de Sam Altman en la regulación de la inteligencia artificial
Una investigación periodística ha revelado que Sam Altman, cofundador de OpenAI y figura central en el desarrollo de inteligencia artificial, mantenía un doble discurso sobre la regulación ética de esta tecnología. Mientras públicamente promovía controles ante el Congreso estadounidense, sus funcionarios realizaban un lobby agresivo en contra de esas mismas regulaciones.
De los principios éticos al uso militar
Cuando OpenAI fue fundada en 2015 por Elon Musk, Sam Altman y otros visionarios, establecieron una carta de compromisos éticos que priorizaba la seguridad sobre los intereses corporativos. La promesa inicial incluía:
- Revolución tecnológica para la prosperidad humana
- Cura de enfermedades y políticas contra la hambruna
- Evitar el uso bélico de la inteligencia artificial
Sin embargo, estos principios parecen haber sido abandonados en la actual carrera tecnológica con China. El gobierno de Estados Unidos ya utiliza IA con fines militares, incluyendo el operativo de abducción de Nicolás Maduro en Venezuela mediante el modelo Claude de Anthropic.
El giro hacia la desregulación
La investigación de Ronan Farrow documenta cómo Altman inicialmente promovía cautela ética con el gobierno Biden, pero tras recibir costosos regalos de jeques de los Emiratos Árabes Unidos, calificó el enfoque desregulador de la administración Trump como un "cambio refrescante".
Este cambio de postura coincide con:
- Acuerdo de Altman con el Pentágono para usar herramientas de OpenAI en redes clasificadas
- Protestas de Anthropic por uso militar de su tecnología Claude
- Bombardeo estadounidense en Irán que mató a 150 niñas, asistido por sistemas de IA
La carrera tecnológica que amenaza la seguridad
El afán desregulador de Estados Unidos responde a una competencia feroz con China por alcanzar una inteligencia artificial superior a la humana. Expertos advierten que:
- Las preocupaciones sobre seguridad ahora son ridiculizadas en Silicon Valley
- El vicepresidente J.D. Vance declaró que "el futuro de la IA no se ganará preocupándose por la seguridad"
- David Sacks, zar de IA de la Casa Blanca, tilda las salvaguardas éticas como "herida autoinfligida"
El periodista especializado Sebastian Mallaby advierte que China lleva ventaja en esta carrera, gracias a su desarrollo tecnológico y dependencia de hardware chino por parte de aliados como Emiratos Árabes. Mallaby propone un acuerdo de regulación conjunta entre ambas potencias, pero la promesa de lucro y poder parece disuadir esta opción.
El abandono de los principios fundacionales
Lo que comenzó como un proyecto con compromisos éticos para beneficiar a la humanidad, se ha transformado en una carrera tecnológica donde la seguridad ha pasado a segundo plano. La investigación revela cómo las presiones geopolíticas y los intereses corporativos han erosionado los principios originales de OpenAI, planteando serias dudas sobre el futuro ético del desarrollo de inteligencia artificial.



