El programa ADN Dignidad, una iniciativa humanitaria que durante seis años acompañó a población migrante venezolana y comunidades de acogida en Colombia, inicia una nueva fase centrada en atender a víctimas del conflicto armado y desastres naturales.
Balance del programa: más de 405.000 personas beneficiadas
Durante su implementación, el programa acompañó a cerca de 405.000 personas, entre migrantes y refugiados venezolanos, colombianos retornados y comunidades receptoras en varias regiones del país. Las acciones se enfocaron en mejorar condiciones de vida, facilitar el acceso a derechos y fortalecer la integración económica y social.
La iniciativa fue ejecutada por el Consorcio Cash for Urban Assistance (CUA), conformado por Acción contra el Hambre, el Consejo Danés para Refugiados y el Consejo Noruego para Refugiados.
Más de 70 millones de dólares en ayudas económicas
ADN Dignidad entregó más de 70 millones de dólares en apoyo a hogares vulnerables en zonas como Bogotá, Cundinamarca, Atlántico, Magdalena, Valle del Cauca y La Guajira. Además, más de 7.000 personas fortalecieron sus emprendimientos con acompañamiento técnico y capital semilla, y miles accedieron a orientación laboral y formación para mejorar sus oportunidades de empleo.
Eric Besse, director del programa, señaló: “El balance global es muy positivo, conjuntamente con todos los aliados que hemos tenido, autoridades locales, nacionales, sector privado, cooperación nacional e internacional. Hemos trabajado todos juntos de la mano y hoy podemos decir que la población está mucho más integrada. Todavía falta por hacer”.
Nueva fase: atención a víctimas del conflicto y desastres naturales
Desde mayo de 2026, ADN Dignidad inició una transición hacia una nueva línea de trabajo: la atención a comunidades afectadas por el conflicto armado y emergencias relacionadas con fenómenos naturales. Esta fase tendrá presencia en Nariño, Chocó, Córdoba, Bolívar, La Guajira, Norte de Santander y Arauca, territorios con diversos desafíos humanitarios.
El nuevo programa contará con respaldo financiero del Fondo Humanitario Regional para América Latina y el Caribe, gestionado por la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA), e incorporará nuevas organizaciones para ampliar su capacidad de respuesta.



