Las marchas del orgullo de personas lesbianas, gais, bisexuales, trans, intersex y queer (LGBTIQ+) nacieron del dolor. Comenzaron en 1970 como respuesta a los disturbios del año anterior por las redadas violentas de la policía estadounidense contra establecimientos frecuentados por personas con orientaciones sexuales no hegemónicas. Desde entonces, el movimiento contemporáneo por la igualdad no ha descansado, lucha mientras llora a sus muertos. Los Estados pasaron de la hostilidad directa a la negligencia, hasta conceder derechos a regañadientes. Colombia es referente en América Latina en derechos LGBTIQ+, pero sigue siendo un país peligroso para la diversidad.
Marchas multitudinarias y acto de resistencia
Mañana, en distintas ciudades del país, se realizarán marchas para conmemorar el Día Internacional del Orgullo LGBTIQ+. Serán fiestas multicolores donde las personas se muestran como acto de resistencia. La visibilidad es rebeldía cuando durante tanto tiempo el mandato fue el silencio, el ostracismo, la estigmatización y la vergüenza. Las marchas serán multitudinarias, con el recuerdo vivo de los avances y de lo que falta.
Diez años del matrimonio igualitario en Colombia
Este 2026 se cumplen diez años de la Sentencia SU-214 de 2016. La Corte Constitucional, tras años de trabajo organizado del movimiento, reconoció el derecho de las parejas del mismo sexo a casarse. Adriana González y Marcela Rojas fueron las primeras en contraer matrimonio civil en el país. Hasta abril de este año, cerca de 18.000 parejas del mismo sexo han ejercido ese derecho. En conmemoración, mañana la organización Colombia Diversa entregará al Museo Nacional de Colombia la demanda que llevó a ese hito. La directora de la organización, Marcela Sánchez, alertó: “Ante amenazas tan inminentes de retroceso tras la reciente elección presidencial, hoy más que nunca es necesario preservar las memorias LGBTIQ+ junto a los argumentos que hemos usado para conseguir nuestros derechos, para que así queden como testimonio y puedan usarse como recurso para las presentes o futuras generaciones cuando se requiera”.
Ataques constantes y violencia persistente
Los avances jurídicos han sido importantes para convertir Colombia en un espacio más seguro para las personas LGBTIQ+, pero también hay un ataque constante que busca el retroceso. El prejuicio sigue mostrando su horrible rostro. Hoy también se recuerda a Sergio Urrego, joven víctima de suicidio tras recibir matoneo por su orientación sexual por parte de las directivas de su colegio. En múltiples decisiones de tutela de la Corte Constitucional han quedado retratados casos similares, con niños, niñas y adolescentes LGBTIQ+ que enfrentan obstáculos y discriminación.
Además, los siguen matando. Según cifras de la organización Caribe Afirmativo, 270 personas LGBTIQ+ fueron asesinadas en 2025. La violencia por prejuicio es particularmente cruel hacia las personas trans. Esa población, vulnerable por las múltiples barreras de acceso a servicios básicos como salud y empleos de calidad, es ahora objetivo de una campaña internacional que busca crear pánico moral para imponer reformas legislativas transfóbicas. En las elecciones pasadas se vieron muchas burlas de sectores conservadores dirigidas a esta población.
Marcha con temor y rebeldía
Este año en Colombia se marcha con temor y también con rebeldía, rabia y como gesto de desafío. El clóset se llevó consigo incontables vidas y nunca más puede regresarse a él. No podemos ser cómplices de quienes buscan más dolor y sufrimiento. Las personas LGBTIQ+ tienen derecho a vivir sus vidas en paz dentro de Colombia. Que no se nos olvide.



