Un equipo internacional de investigadores realizó la primera evaluación global de la contaminación por PFAS (sustancias perfluoroalquiladas y polifluoroalquiladas) en odontocetos, el grupo de cetáceos que incluye delfines, orcas, marsopas y ballenas con dientes. Los resultados, publicados en la revista científica, muestran que estos 'químicos eternos' están presentes en prácticamente todas las especies analizadas, con concentraciones que varían según la especie, la región, el sexo y la edad.
¿Qué son los PFAS y por qué preocupan?
Los PFAS son un grupo de miles de compuestos sintéticos que no se degradan en el ambiente, de ahí su apodo de 'químicos eternos'. Se han utilizado durante décadas en productos como sartenes antiadherentes, espumas contra incendios, textiles impermeables y empaques de alimentos. Su persistencia ha llevado a que se acumulen en todos los ecosistemas del planeta, incluidos los océanos. Estudios previos han asociado la exposición a algunos PFAS con efectos tóxicos, alteraciones hormonales y del sistema inmunológico.
Estudio global con 713 muestras de hígado
Los científicos analizaron 713 muestras de hígado de 33 especies de odontocetos procedentes de 13 países, recolectadas entre 2000 y 2023. Además de compilar datos publicados, incorporaron nuevas muestras de Australia. Se centraron en cinco PFAS: PFNA, PFDA, PFUnDA, PFDoDA y PFOS, ya que el hígado es uno de los órganos donde estos compuestos se acumulan con mayor facilidad. Utilizaron modelos estadísticos para evaluar la influencia de variables como la especie, ubicación geográfica, sexo, etapa de vida y año de muestreo.
Factores clave: especie y ubicación geográfica
Los resultados indican que los dos factores que más explican la cantidad de PFAS acumulada son la especie y el lugar donde viven los animales. Algunas especies presentaban niveles mucho mayores que otras, incluso en regiones similares, lo que sugiere que características biológicas y ecológicas como la dieta, el metabolismo, la longevidad y la posición en la cadena alimentaria juegan un papel importante. Las diferencias regionales fueron marcadas: las concentraciones más elevadas se registraron en el océano Pacífico, probablemente debido a décadas de actividad industrial y descargas históricas de PFAS.
Diferencias por sexo y edad
En promedio, los machos presentaban mayores concentraciones de PFAS que las hembras, un hallazgo consistente con la transferencia materna: las hembras eliminan parte de estos contaminantes al transferirlos a sus crías durante la gestación y la lactancia. Además, los individuos jóvenes o de menor tamaño tendían a tener concentraciones más altas que los adultos. Los autores proponen dos explicaciones: las crías ya nacen con una carga importante de PFAS debido a la transferencia materna, y el efecto de dilución por crecimiento, donde los contaminantes se distribuyen en mayor cantidad de tejido a medida que el animal crece.
Tendencia temporal preocupante
El análisis de muestras recolectadas durante más de dos décadas reveló que las concentraciones de PFAS han aumentado con el tiempo. Aunque algunos compuestos han sido restringidos o prohibidos en varios países, persisten en el ambiente y otros PFAS similares continúan utilizándose. Según los autores del estudio, 'si bien aún quedan interrogantes importantes sobre los efectos de los contaminantes persistentes en ballenas y delfines, la contaminación generalizada que hemos observado es motivo de gran preocupación'. Instan a continuar el monitoreo y reforzar las regulaciones para reducir la liberación de PFAS al medio ambiente.
Los investigadores concluyen que 'los contaminantes persistentes son uno de los principales desafíos de contaminación de nuestro tiempo. Cuanto mejor comprendamos cómo se acumulan estos contaminantes en ballenas y delfines, mejor preparados estaremos para reducir la contaminación futura y proteger los ecosistemas marinos'.



