Una fanática brasileña del grupo surcoreano BTS fue condenada en Corea del Sur a un año de prisión suspendida tras ser declarada culpable de acosar a Jeon Jungkook, uno de los miembros de la banda de K-pop. Este caso ha desatado un acalorado debate entre los fans del género sobre hasta dónde llega la admiración y cuándo se cruza la línea hacia la invasión de la privacidad de los artistas.
Detalles de la sentencia
De acuerdo con la sentencia del Tribunal del Distrito Oeste de Seúl, la mujer infringió las leyes surcoreanas contra el acoso y también cometió allanamiento de morada, tras una serie de incidentes frente a la casa del cantante. Según las investigaciones, la acusada se presentó en la casa de Jungkook al menos 22 veces entre diciembre de 2025 y enero de 2026. En uno de esos intentos, intentó entrar a la propiedad aprovechando la llegada de un repartidor. Además, dejó cartas y varios objetos alrededor de la residencia del artista, ubicada en el distrito Yongsan de Seúl.
Comportamiento persistente pese a advertencias
“La acusada continuó cometiendo delitos de acoso incluso después de haber sido advertida”, dice la sentencia del Tribunal del Distrito Oeste de Seúl dictada el pasado 8 de mayo. A pesar de haber sido arrestada e interrogada por la policía, ella no se rindió en su intento de acercarse al artista. Esto llevó a las autoridades a emitir una orden de emergencia que le prohibía estar a menos de 100 metros de Jungkook o de su casa.
Obsesión romántica y consecuencias legales
El tribunal determinó que la acusada actuó impulsada por una obsesión romántica y aunque no hubo pruebas de que quisiera hacerle daño físico al cantante, los jueces consideraron muy seria la continuidad de sus acciones, especialmente porque siguió acosándolo incluso después de que las autoridades le advirtieron. La sentencia impone una pena de un año de prisión suspendida con un periodo de prueba de dos años, lo que significa que la mujer no tendrá que ir a la cárcel siempre que no vuelva a cometer delitos ni infrinja las condiciones establecidas por la justicia surcoreana. Además, se ordenó su expulsión definitiva de Corea del Sur una vez que el fallo sea definitivo.



