Aurora H. Camero, artista y poeta trans colombiana, encontró en la escritura un refugio tras migrar a España a los 18 años. En medio de jornadas extenuantes de hasta diecisiete horas, la poesía emergió como un espacio para la ternura y la exploración de la identidad. “Hay muy poco espacio para la ternura y la exploración de la identidad desde la tranquilidad”, afirma.
Una voz en tiempos de discursos excluyentes
Su voz cobra relevancia en un contexto donde los discursos contra personas con identidades de género diversas y migrantes han ganado fuerza. Para ella, la escritura no solo es una búsqueda individual, sino una forma de cuestionar cómo se habla de las personas LGBTIQ+ y desde qué lugar son leídas. Su historia oscila entre la migración y la necesidad de nombrarse en sus propios términos. Como mujer trans, lesbiana y escritora, su proceso no se limita a su identidad de género; abarca el cuerpo, el deseo y la posibilidad de imaginar una vida no definida por expectativas sociales.
De Bogotá a la poesía: el nacimiento de “Violeta”
Nacida en Bogotá, Aurora es artista multidisciplinar, escultora y collagista. Hace cinco años asumió la escritura de manera formal. Su primer libro, Violeta (2024), comenzó como un borrador y se convirtió en un punto de partida hacia la poesía. “En los momentos en donde yo no sabía si estaba muy segura de los pasos que estaba dando en mi transición, en donde no me encontraba a gusto, porque igual se vivía mucha violencia externa, la poesía siempre era el lugar al que decía: si yo he escrito estas cosas, algo de verdad tiene que tener para mí”, relata. Con este poemario obtuvo el accésit del premio Ana Santos Payán y forjó su camino como escritora. “Violeta lo convertí como en una especie de mitología, porque yo quería demostrar que una puede enunciarse desde un lugar que no es el que se nos obliga”, cuenta a El Espectador.
En sus páginas aparecen la infancia, el deseo, la ternura, el dolor, la relación con el cuerpo y la búsqueda de un lugar para vivir sin estar en constante resistencia. “Siempre nos tenemos que enunciar desde lo biográfico trans, como si ser trans, a través del filtro del capitalismo, fuera ser cantante, modelo y actriz, como lugares en donde el patriarcado termina empujando nuestros cuerpos a un consumo que no hemos elegido”, afirma. La idea de lo “mitológico” confronta los relatos predominantes sobre la diversidad.
La migración y la escritura como resistencia
Como migrante, Aurora ha trabajado en otras áreas para mantener su vida y su vocación literaria. Enfrentó una realidad marcada por la exigencia de producir, con poco espacio para ser. “Una viene aquí con la expectativa de cambiar sus circunstancias materiales y, de repente, en el viaje, olvida también los sueños”, recuerda. Mantenerse en la exploración literaria ha sido una forma de resistir. Con el tiempo, encontró espacio en lo colectivo, en la diáspora colombiana LGBTIQ+ en España. “La sensación de privilegio que uno siente desde la diáspora hace que una tenga ganas de tender más puentes con el territorio”, dice.
“La vía sutil”: el deseo y los vínculos afectivos
Su segunda obra, La vía sutil (2025), se centra en lo afectivo: los vínculos, el deseo y la necesidad de ser vista. “Yo me moría de ganas de ser vista… si yo me muestro, voy a ser amada”, reconoce. La poeta explora la posibilidad de amar de forma visible y construir vínculos profundos, algo que las narrativas tradicionales han negado a las personas diversas. “Lo que comenzaba como una especie de frustración a nivel de socialización sexual y afectiva terminó convirtiéndose en todas estas muertes amorosas que también terminaron siendo enseñanzas”, explica.
Su escritura apuesta por otras formas de visibilizar las experiencias trans, sin desconocer la violencia estructural, pero poniendo como protagonistas otros aspectos de sus vidas. “Más allá del envoltorio hay una verdad que está sostenida por un cuerpo que ha sido violentado de forma sistemática, pero que, a pesar de esa violencia, no se cierra”, afirma.
La rabia como acto político: “Residencia de un cuerpo doloroso”
Con una nueva entrega en camino, Residencia de un cuerpo doloroso, Aurora explora la rabia como un acto político. Para ella, es importante reivindicarla, porque es un sentimiento común en quienes han enfrentado discriminación. “No quiero deslegitimar esa rabia, porque esa rabia que yo dejé escrita va a ser el lugar de alguien que apenas está empezando a cuestionarse”, aclara. Sus escritos buscan validar el malestar y marcar límites.
Próxima parada: Bogotá y “Plumas en Papel”
Aurora regresa a Colombia como espectadora y jurado de voces queer emergentes en el arte visual y la poesía. Participará el 4 de mayo en el evento “Plumas en Papel”, una iniciativa que busca relatos honestos sobre habitar identidades diversas. Tendrá lugar en el centro cultural Espacio En Blanco (Cll. 48 # 6-14).



