Iván Benavides alerta sobre la estandarización cultural y la decadencia del arte en la era digital
Benavides denuncia estandarización cultural y decadencia del arte

La advertencia de Iván Benavides sobre la crisis cultural contemporánea

En una reciente columna titulada "Cantar en medio del desastre", el reconocido músico y compositor colombiano Iván Benavides ha planteado una crítica profunda al estado actual de las industrias culturales. Según Benavides, nunca antes se había producido tanta cantidad de contenido artístico, canciones e innovación, pero al mismo tiempo, nunca se había generado tanta basura cultural. Esta aparente paradoja revela, en sus palabras, un problema estructural que va más allá de lo artístico.

El capitalismo salvaje y la estandarización del arte

Benavides interpreta esta situación como consecuencia directa de un modelo de capitalismo salvaje impulsado por la libertad de mercado. Este sistema ha facilitado "la consolidación de industrias culturales concentradas, asimétricas y tendientes a la estandarización". El músico va más allá al señalar que este fenómeno no se limita a la música, sino que representa un síntoma de lo que él denomina una crisis civilizatoria sin precedentes, que algunos podrían calificar incluso como decadencia de Occidente.

La estandarización ha convertido a la música, y por extensión a otras expresiones artísticas, en mera mercancía vulgar, despojada de su valor cultural y emocional. Este proceso no solo empobrece el arte, sino que también homogeniza las expresiones creativas, limitando la diversidad y la innovación genuina.

El impacto en el cine y las plataformas de streaming

Este fenómeno de estandarización se replica de manera alarmante en la industria cinematográfica. Cada vez proliferan más productos de baja calidad, repletos de clichés y contenidos superficiales. Las plataformas de streaming, que muchos defienden como herramientas democratizadoras, han exacerbado este problema en lugar de resolverlo.

La dispersión del contenido cinematográfico de calidad entre múltiples servicios como Netflix, Amazon Prime, HBO, Disney y MGM crea una barrera económica insalvable para la mayoría del público. Solo quienes tienen un alto poder adquisitivo y mucho tiempo disponible pueden acceder a toda la oferta, lo que contradice la supuesta democratización que prometen estas plataformas.

Además, este modelo está acabando con la experiencia colectiva del cine en salas. Directores como Denis Villeneuve, creador de Blade Runner 2049, han expresado su frustración ante esta tendencia. Villeneuve lamentó que su película Dune, diseñada meticulosamente para ser disfrutada en pantalla grande con sonido de alta calidad, se consuma principalmente en televisores domésticos, perdiendo así su impacto visual y auditivo.

La pandemia y sus efectos contradictorios

La tendencia hacia el consumo cultural en el hogar se vio potenciada exponencialmente por la pandemia de COVID-19. Mientras que el trabajo remoto y el entretenimiento doméstico se normalizaron, esta situación tuvo efectos contradictorios en diferentes sectores culturales.

Uno de los beneficios inesperados fue el impulso a la industria editorial. La lectura, siendo por naturaleza un acto íntimo que se beneficia de la soledad y el silencio, encontró en el confinamiento el ambiente ideal. La pandemia creó nuevos lectores y estimuló a los habituales, quienes encontraron en los libros compañía durante las largas horas de encierro.

Como resultado, las librerías en las grandes ciudades se fortalecieron, convirtiéndose en espacios vivos de reunión y intercambio cultural. Aunque la literatura de baja calidad también abunda, Benavides señala que, comparativamente, los escritores enfrentan menos precariedad que los músicos en el actual panorama cultural.

La precariedad de los músicos en la era digital

Benavides destaca la situación particularmente difícil de los músicos contemporáneos. Sin recursos adecuados, se ven forzados a la autoexplotación, transformándose en "emprendedores, creadores de contenidos y prestadores de servicios" más que en artistas dedicados a su craft. Esta presión económica y creativa limita su capacidad para producir obra significativa y perdurable.

La crítica de Benavides no es solo una queja nostálgica, sino un llamado de atención sobre la dirección que está tomando nuestra cultura. La pérdida de espacios de experiencia colectiva, la mercantilización extrema del arte y la estandarización creativa representan, en su visión, síntomas de un problema más profundo que requiere reflexión y acción.