El 27 de abril, en el marco de la Feria del Libro de Bogotá (FILBo) 2026, se llevó a cabo la charla “Más allá del escenario: la dramaturgia como literatura viva” en el estand de El Espectador. Este espacio se convirtió en un punto de encuentro para reflexionar sobre la relación entre la puesta en escena y la escritura, así como sobre la manera en que la dramaturgia se lee, interpreta y circula en Colombia. El escritor y dramaturgo bogotano Miguel Torres dialogó con Daniel Rubio Rosas, Juan Carlos González y Natalia Machuca, integrantes de Radio Gallina, un grupo de estudios teatrales de la Universidad Javeriana y programa de LEO Radio, la emisora de la Red de Bibliotecas Públicas de Bogotá.
Miguel Torres y su legado teatral
Miguel Torres es una figura clave del teatro colombiano. Fundó en 1970 el grupo de teatro El Local y ha dirigido obras como “La cándida Eréndira”, “El círculo de tiza caucasiano”, “Bodas de sangre” y “El proceso”. También realizó la adaptación teatral de su novela “El crimen del siglo”, parte de la trilogía del 9 de abril. Sin embargo, su obra más emblemática es “La siempreviva”, considerada una de las cinco obras de teatro colombiano más importantes del siglo XX.
El teatro como género literario en debate
La charla partió de una pregunta esencial: ¿de qué hablamos cuando hablamos de la dramaturgia como género literario? Torres hizo un recorrido histórico por las vertientes del teatro, desde la tragedia griega hasta el teatro renacentista, español e inglés. Destacó la diferencia entre los dramaturgos de inicios del siglo XX, más enfocados en la escritura, y aquellos cuyo estilo nacía de la “entraña del teatro”, como Shakespeare, Molière o Sófocles, quienes también fueron actores.
Daniel Rubio señaló que el teatro es una de las expresiones humanas más antiguas, pero el concepto de literatura es más reciente. El teatro tardó en ser considerado no solo un arte vivo, sino también poético. Recordó el debate entre texto y escena, ejemplificado por Antonin Artaud, quien se distanció de lo escrito, aunque su texto es hoy la única forma de estudiarlo. Natalia Machuca agregó que el texto dramatúrgico abre puertas a la interpretación, lo que requiere trabajo grupal para descifrar su intención.
Narraturgia y experimentación
Juan Carlos González mencionó la narraturgia, un estilo que prioriza la lectura del texto sobre la escena, ofreciendo nuevas posibilidades. También destacó el carácter lúdico y ritual del teatro, que lo diferencia de otros géneros. Torres afirmó que la experimentación es clave para el avance del teatro, aunque siempre se vuelve a las palabras para crear personajes, lugares y tramas.
Para Torres, la novela cuenta, mientras que el teatro es “la palabra que desata una imagen”. Cada lector puede imaginar una novela distinta, pero todos los espectadores de teatro ven la misma obra.
Circulación del teatro en Colombia
Torres recordó el boom teatral de los años sesenta y setenta en Colombia, cuando los actores comenzaron a crear sus propias obras debido a la situación del país. Sin embargo, este auge no se tradujo en un esfuerzo editorial, y casi no se publican libros de teatro. Machuca confirmó que muchas obras no circulan en papel y solo se pueden ver en vivo, lo que limita el acceso del público.
Torres destacó su trilogía sobre el 9 de abril, especialmente “El crimen del siglo”, que transcurre en el Bogotá de los años cuarenta, y “La siempreviva”, que narra la toma y retoma del Palacio de Justicia desde la perspectiva de una familia.
Violencia y dramaturgia
La conversación abordó cómo plasmar la violencia en la dramaturgia. Rubio diferenció entre la representación escrita de la violencia, que deja espacio a la imaginación, y su escenificación, que puede revictimizar. En “La siempreviva”, Torres no mostró directamente los hechos victimizantes, sino sus efectos en el ámbito familiar y cotidiano. Construyó el personaje de Julieta basándose en Cristina del Pilar Guarín, una cajera víctima de la toma del Palacio. “La pequeña tragedia de una familia que no va a tener solución se desarrolla en el pequeño patio de una casa, frente a una madre que no se va a resignar y que grita su indignación frente al mundo”, explicó Torres.
Teatro como memoria colectiva
Tanto la obra de Torres como el proyecto de Radio Gallina ejemplifican la dramaturgia como literatura viva, construida desde lo colectivo y basada en el diálogo. En el contexto colombiano, el teatro se convierte en un espacio que preserva y reconstruye la memoria del país.



