Exmánager de Jessi Uribe inicia proceso legal y afirma tener pruebas documentadas de todos los negocios
La relación profesional entre el cantante de música popular Jessi Uribe y su exrepresentante, Rafael Mejía Jr., conocida como una de las alianzas más exitosas del género en Colombia, ha derivado en una controversia pública que ahora escala hacia un proceso judicial. Lo que comenzó como una colaboración fructífera ahora enfrenta reclamos por regalías, derechos de autor y la gestión de inversiones iniciales en la carrera del artista santandereano.
El origen del conflicto: las declaraciones públicas de Jessi Uribe
La tensión se hizo visible tras una entrevista concedida por Jessi Uribe al comunicador Jessie Cervantes, donde el intérprete de Dulce Pecado expresó su descontento con el manejo de sus finanzas durante los años de gestión de Mejía. Según el relato del artista, los contratos de distribución y representación absorbían la totalidad de los ingresos por regalías, dejándolo en una posición desfavorable.
"Me tenían firmado el 50 % la distribuidora y 50 % el mánager. ¿Qué me quedaba a mí? Solo lo que yo escribía, y él también se incluía como coautor", afirmó Uribe durante la entrevista, confirmando además que la situación ya se encuentra bajo revisión de equipos jurídicos. Estas declaraciones sugieren una presunta inequidad en el reparto de los beneficios generados por su catálogo musical, un tema particularmente sensible dentro de la industria del entretenimiento colombiano.
La respuesta de Rafael Mejía: "Todo está documentado"
Ante el impacto de las afirmaciones públicas, Rafael Mejía Jr., quien actualmente representa a otros artistas de renombre como Francy, rompió el silencio mediante entrevistas radiales y comunicaciones oficiales. El empresario, conocido en la industria como 'Rafa La Fe', defendió su gestión asegurando que todos los acuerdos pactados desde el inicio de la relación laboral están debidamente sustentados en documentos legales.
"Mi función dentro del arreglo que teníamos, sí, era que yo debía correr con todos los gastos. De hecho, fue la condición que él puso al principio. Él no ponía un peso, solamente hacía caso. Hizo caso en cantar lo que se le puso. Yo era quien tenía que llevar todo el tema de la inversión completa", explicó Mejía durante sus declaraciones.
Explicación del esquema 50/50 y la cuestión de autoría
Respecto al cuestionado esquema del 50/50 mencionado por Uribe, Mejía aclaró que este porcentaje no representaba una imposición arbitraria, sino un modelo de negocio común en proyectos en etapa de lanzamiento. Según el mánager, dichos montos correspondían a la recuperación de altas inversiones realizadas en marketing, giras y producción de canciones cuando el artista aún no gozaba de reconocimiento masivo.
Asimismo, subrayó que, a medida que la carrera de Uribe ascendió en popularidad, los porcentajes fueron ajustados por petición expresa del cantante, demostrando flexibilidad en los términos contractuales.
Uno de los puntos más álgidos de la disputa es la aparición de Mejía como coautor en éxitos del artista. El empresario aclaró que su participación en los créditos no constituye una intrusión, sino el resultado de un trabajo de "curaduría" y ajuste comercial de las piezas musicales.
"En las canciones donde aparezco es porque cubro la letra dándole un esquema más comercial o acomodando las rimas", señaló Mejía, citando ejemplos específicos como los temas Dulce Pecado y El último No. Para el representante, su rol fue fundamental para que las composiciones de Uribe lograran el impacto radial y comercial que hoy ostentan.
Factores emocionales y preparación legal
Más allá de las consideraciones económicas, Rafael Mejía sugirió que el quiebre de la relación profesional no obedeció estrictamente a lo financiero, sino a una gestión inadecuada de las emociones y a la influencia de personas externas al entorno profesional. En sus declaraciones, hizo alusión a que Jessi Uribe habría estado influenciado por su actual pareja sentimental al momento de cuestionar los acuerdos previamente establecidos.
"No soy un aparecido", enfatizó Mejía durante sus intervenciones públicas, asegurando que su equipo legal está completamente preparado para "hacer todo lo que corresponda de manera legal para detener esto y que se remita simplemente a la verdad".
Por su parte, el equipo representativo de Jessi Uribe mantiene la postura de llevar el caso ante las instancias competentes para renegociar o anular aquellos vínculos contractuales que consideran lesivos para el patrimonio artístico y económico del cantante.
La controversia entre Jessi Uribe y Rafael Mejía Jr. representa un caso emblemático dentro de la industria musical colombiana, donde las relaciones entre artistas y representantes frecuentemente enfrentan tensiones entre aspectos creativos, financieros y legales. El desarrollo de este proceso judicial podría establecer precedentes importantes para futuros acuerdos de representación artística en el país.