Desde que Jesús inició su ministerio público, se convirtió en una señal de contradicción, tal como lo anunció el anciano Simeón a la Virgen María. Con su palabra y testimonio de vida, Jesús fue una piedra de tropiezo, como escribió San Pedro: “Mira, pongo en Sión una piedra angular, escogida, preciosa; quien crea en ella, no será confundido. Por eso, para vosotros, los creyentes, el honor; pero para los incrédulos: ‘La piedra que rechazaron los constructores, ésta ha llegado a ser la piedra angular, y piedra de tropiezo y roca de escándalo’” (1 Pe 2, 4-8).
Jesús frente a las ideologías de género
Hoy, Jesús es piedra de tropiezo ante las ideologías de género, que promueven una antropología distorsionada del hombre y la mujer, creados a imagen y semejanza de Dios.
Jesús frente a las guerras y el abuso de poder
Jesús es piedra de tropiezo frente a los capataces de las guerras que, con su abuso de poder, han sometido a naciones y grupos étnicos a conflictos fratricidas interminables, deshumanizando el respeto y la libertad de la persona humana.
Jesús frente al consumismo
Jesús es piedra de tropiezo ante las ofertas de las pasarelas del consumo, que hacen creer que la felicidad se encuentra en el brillo deslumbrante de productos que ofrecen satisfacción sensorial.
Jesús frente al relativismo
Cuando Jesús dice: “Yo soy el camino, la verdad y la vida” (Juan 14,6), también es piedra de tropiezo para los relativistas que admiten vivir con muchos dioses, caminos y verdades que no son el camino ni la verdad de Dios.
Un llamado a los discípulos
Aunque Jesús sigue siendo piedra de tropiezo, quienes somos discípulos misioneros de su evangelio continuamos caminando juntos como una familia y como testigos de la verdadera esperanza para la humanidad.
Mensaje escrito por el Arzobispo de Cali y sus obispos auxiliares para los lectores de El País.



