Durante la Feria Internacional del Libro de Bogotá, el escritor Mario Mendoza no solo presentó su novela La hora de los lobos, sino que también lanzó una crítica directa a la política antidrogas. "La guerra contra las drogas es un fracaso total", afirmó el autor de obras como Satanás y Scorpio City.
Una novela que retrata la realidad del narcotráfico
En su nueva obra, Mendoza introduce a Bruno, un joven del sur de Bogotá que crece en medio de la violencia, la exclusión y la falta de oportunidades. Según el autor, este perfil es el que hoy resulta más fácil de manejar para las redes del narcotráfico, que han aprendido a operar con bajo perfil, lejos de la ostentación de los antiguos capos. La novela, que transcurre entre el sur y el centro de la capital, se ha convertido en una de las más vendidas de la feria.
La horizontalidad del narcotráfico
Mendoza explicó que el narcotráfico ya no se limita a figuras espectaculares como Pablo Escobar o los Rodríguez Orejuela. "Resulta que esto es otro mundo distinto, con otros imaginarios completamente distintos", señaló. El escritor destacó que hoy el narco puede ser el viejo amigo del colegio, el primo o el vecino. "Hay una gran cantidad de gente que está lavando plata al lado de uno y uno no sabe", agregó.
El autor citó al exjefe de la DEA en Colombia, Joe Toft, quien dijo que Colombia es una "narcodemocracia". "Mucha gente se ofendió, pero 25 años después podemos decir que tenía toda la razón", afirmó Mendoza. "Es una narcodemocracia, ya estuvo cooptado el centro en el Proceso 8000, la derecha con la parapolítica, y ahora descubrimos que está cooptada la izquierda también. No se salva nada".
La guerra contra las drogas: un fracaso
Para Mendoza, la guerra contra las drogas es un "gran negocio" y un "error tremendo" desde la perspectiva militar. Recordó que Nixon la invocó en los años 70 para combatir el movimiento hippie, pero que desde los 80 se empezaron a dar cuenta de que no funciona. "Al final, resulta que es un absurdo, y lo retrato dentro de la novela: en todas las instancias hoy en día la gente consume algo", dijo.
El escritor señaló que el consumo de sustancias se ha normalizado en la sociedad hiperproductiva: desde el café hasta drogas más fuertes para rendir en el trabajo, en el gimnasio o en la universidad. "Bajo esa perspectiva, la guerra contra las drogas sería la guerra contra nosotros mismos", afirmó.
Legalización: el tema que los candidatos evitan
Mendoza hizo un llamado a reflexionar sobre la legalización de las drogas, un tema que, según él, ningún candidato presidencial ha abordado en la actual campaña. "Es muy raro en una campaña presidencial del país que es el mayor productor del mundo, con más de 300.000 hectáreas cultivadas, ¿cómo es posible que no hablemos del tema de la legalización?", cuestionó.
El autor recordó que el expresidente Juan Manuel Santos planteó la pregunta correcta en su momento, pero que desde entonces no se ha avanzado. "Creo que ya es momento de empezar a pensar con seriedad en la legalización", insistió.
Educación como herramienta contra las mafias
Mendoza también destacó la importancia de la educación para combatir el narcotráfico. "Si nazco en el estrato uno y quiero morir con dignidad, solo hay dos caminos: la educación, en la que hemos fracasado estruendosamente, o la delincuencia", afirmó. "Si tenemos plataformas educativas que permitan esa transición, podemos contrarrestar ese poder del narco".
El escritor criticó que los candidatos no hayan hablado de fortalecer los ministerios de Cultura y Educación. "Seguimos sin entender cómo opera esto. Hacemos el proceso de paz para sacar los dineros de la guerra y pasarlos a educación y cultura, y ahí les ofrecemos a las nuevas generaciones opciones", explicó.
Amor y racismo en la novela
Dentro de La hora de los lobos, Mendoza incluye una historia de amor entre el protagonista y una chica trans. "A mí hay algo de Bruno que me gusta: su primer amor es una chica trans, un compañero del colegio que decide empezar su transición. Él se siente atraído y le parece fascinante que haya sido capaz de transformarse", relató el autor.
Mendoza también abordó el racismo estructural en Colombia. "Tenemos un racismo estructural terrible, y lo peor es que lo negamos. No es lo mismo ser rubio de ojos azules que ser indígena o afro. Eso se siente en los amigos, en las parejas, es una segregación permanente y humillante", concluyó.



