Anatomía de la luz: el vidrio se vuelve cuerpo en exposición de Daniel Castillo
Vidrio se vuelve cuerpo en exposición de Daniel Castillo

El artista bumangués Daniel Castillo Serrano ha inaugurado una exposición única en el Centro Internacional de Especialistas (CIE) del Complejo Médico HIC. Bajo el título "Anatomía de la luz", la muestra transforma el vidrio en una metáfora viva del cuerpo humano, alejándose de su percepción tradicional como material frío y rígido.

Una nueva forma de mirar el vidrio

La luz penetra, golpea el vidrio y lo transforma por completo. Lo que parece una superficie inerte comienza a asemejarse a la piel, y lo que podría ser simple decoración se convierte en órgano, tejido, cicatriz o cuerpo abierto. "Anatomía de la luz" no busca representar el cuerpo humano de manera literal, como en un atlas médico. No hay músculos dibujados ni huesos expuestos. En su lugar, encontramos fragmentos, transparencias, brillos, capas y colores que evocan aquello que llevamos dentro y rara vez observamos.

El propio Castillo explica: "Esta exposición se llama 'Anatomía de la luz' porque rinde homenaje a la conformación del cuerpo, a todas sus propiedades físicas y químicas".

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El artista y su oficio

Daniel Castillo nació en Bucaramanga en 1960 y cuenta con más de tres décadas de experiencia en el trabajo con vidrio. Ha explorado técnicas como el vitral, el mosaico, la vitrofusión y la escultura. "Soy Daniel Castillo, artista del vidrio con más de 36 años de experiencia. He dedicado mi vida a trabajar el vidrio en diferentes técnicas", afirma.

En "Anatomía de la luz", su dominio se traduce en aproximadamente diez piezas que parecen respirar de manera distinta según el ángulo desde el que se contemplen. El vidrio refleja, corta, guarda, deja pasar y transforma la luz. A veces parece agua, a veces fuego, y en ocasiones, una herida que no sangra sino que ilumina.

Obras que invitan a la contemplación

La muestra incluye piezas como "Recorridos", "Sonidos de fuego 4", "Órgano vital", "Puntadas de cobre", "Aguas profundas", "Las gaviotas", "Variaciones 3" y varias tituladas "Anatomía de la luz", creadas entre 2025 y 2026. En conjunto, proponen una contemplación pausada, casi clínica, pero también emocional: observar el vidrio como quien examina una radiografía de la materia.

Cada obra ofrece una lectura distinta del cuerpo. En unas, el mosaico habla de lo quebrado y lo reconstruido. En otras, la vitrofusión convierte el vidrio en una especie de tejido continuo. En las esculturas, la luz deja de ser un fondo para convertirse en volumen, presencia y materia.

Arte y medicina: un cruce inesperado

La fuerza de la exposición radica en el cruce entre arte y medicina, belleza y fragilidad, cuerpo y luz. En un espacio donde el cuerpo suele ser observado desde la enfermedad, el examen o el tratamiento, Castillo propone mirarlo desde otra perspectiva: como una arquitectura luminosa, vulnerable y en constante transformación.

Durante la inauguración, celebrada el pasado 29 de abril, Isabel Pinto, administradora del CIE, junto con miembros del consejo de administración, destacó la importancia de abrir espacios culturales que aporten bienestar y fortalezcan la conexión dentro de la copropiedad.

Una pausa en el ámbito médico

La exposición también representa un gesto significativo para el CIE: abrir sus puertas al arte, no como adorno, sino como experiencia. Una pausa en medio del ajetreo diario, un recordatorio de que los espacios de salud también pueden ser lugares para la contemplación, la sensibilidad y el encuentro.

"Anatomía de la luz" estará abierta al público, extendiendo una invitación a la comunidad. La propuesta es sencilla y poderosa: acercarse, mirar con calma y dejar que el vidrio haga su labor. Porque en estas piezas, la luz no solo se refleja, sino que también revela.

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