Bogotá, Cundinamarca y Santander concentraron la mitad de la reducción del déficit habitacional en Colombia entre 2022 y 2025, según un análisis de Camacol con datos del DANE. El déficit total bajó del 30,4% al 25,6%, pero el 51% de ese avance se debió a estas tres regiones, mientras que La Guajira, Bolívar, Córdoba y Magdalena no mostraron mejoras significativas.
Bogotá lidera la mejora
Bogotá redujo su déficit en un 39%, la mayor caída entre todos los departamentos. Junto con Cundinamarca y Santander, estas regiones lograron sacar a 472.000 hogares de condiciones de vivienda inadecuada. Sin embargo, en La Guajira, Bolívar, Córdoba y Magdalena, donde el déficit rondaba el 60%, el número de hogares en déficit se mantuvo casi igual.
Departamentos con déficit crítico
San Andrés, Amazonas, Vaupés, Guainía y Chocó registraron déficits superiores al 80% en 2022 y, en lugar de reducirse, algunos aumentaron o apenas disminuyeron. Camacol advierte que esto "dificulta la convergencia regional", un objetivo del Plan Nacional de Desarrollo.
Déficit cuantitativo y cualitativo
El déficit habitacional se divide en dos tipos: el cuantitativo (falta de viviendas) y el cualitativo (viviendas con deficiencias). En 2025, el déficit cuantitativo fue de 6,3% (1,18 millones de hogares), con mayor carga rural (800.000 hogares) frente a urbano (380.000). El déficit cualitativo afectó al 19,3% (3,63 millones de hogares), y su reducción se debió principalmente a la disminución del hacinamiento mitigable en 339.000 hogares.
Brecha urbano-rural
El déficit en zonas urbanas fue de 16,5%, mientras que en áreas rurales alcanzó el 58,6%, afectando a 2,37 millones de hogares. Se mejoró el acceso al agua en 210.000 hogares rurales, pero empeoró el acceso a alcantarillado (33.000 hogares adicionales sin servicio) y energía (3.000 hogares adicionales) en ciudades.
Factores de mercado, no política habitacional
Camacol señala que la reducción del déficit se asoció más a mejoras macroeconómicas que a la política habitacional. Entre los factores destacan la reducción de la tasa de interés hipotecaria entre 2023 y 2025, el crecimiento económico estable en 2024 y 2025, y el efecto rezagado de 439.000 viviendas culminadas en ese período, iniciadas antes del actual Gobierno.
El Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio celebró el cumplimiento de la meta, pero Camacol contrasta con la baja ejecución presupuestal: al 30 de junio de 2025, solo se completaron 34.316 mejoramientos de vivienda, el 8,6% de la meta de 400.000 del Plan Nacional de Desarrollo.
Advertencia sobre iniciaciones de vivienda
Camacol advierte que las iniciaciones de vivienda acumulan 36 meses consecutivos de caídas. Si la tendencia no se revierte, se generarán "presiones al alza" sobre el déficit en los próximos años, borrando parte de los avances logrados.
El informe de Camacol concluye que Colombia cumplió la meta, pero de forma desigual y con bases frágiles. Las regiones más necesitadas avanzaron poco, y los motores del progreso (tasas bajas y vivienda ya construida) no son sostenibles. La política habitacional aún tiene una deuda con el país profundo.



