IA en fábricas puede aumentar productividad hasta un 60%, según BCG
IA en fábricas puede aumentar productividad hasta un 60%

Las fábricas impulsadas por inteligencia artificial están transformando la economía de la manufactura global y podrían generar aumentos de productividad de hasta 60%, de acuerdo con el más reciente informe de Boston Consulting Group (BCG) y el BCG Institute.

El estudio advierte que la competitividad industrial ya no depende únicamente de producir en países de menor costo, sino de la capacidad de las empresas para rediseñar sus sistemas productivos con automatización, inteligencia artificial y tecnologías digitales.

Informe revela nueva era en la manufactura

El informe, titulado How the Factory of the Future Is Reshaping the Economics of Manufacturing, combina una encuesta global a 1.000 fabricantes con análisis cuantitativos propios para examinar cómo los avances tecnológicos están modificando la producción a gran escala.

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La tesis central es que la llamada fábrica del futuro ya está alterando las decisiones empresariales sobre dónde producir, cómo competir y qué capacidades serán determinantes en los próximos años.

Según BCG, las tecnologías habilitadas por inteligencia artificial están impulsando una nueva lógica de competitividad. Esta ya no se basa solo en comparaciones estáticas de costos laborales, materiales o logística, sino en la posibilidad de rediseñar integralmente las plantas para hacerlas más productivas, eficientes y resilientes frente a los cambios del entorno global.

Modernizar plantas puede competir con la deslocalización

“Los fabricantes están entrando en una nueva era en la que la competitividad ya no se define por comparaciones estáticas de costos, sino por la capacidad de rediseñar integralmente sus sistemas de producción”, afirmó Daniel Kuepper, director general y socio senior de BCG, fellow del BCG Institute y coautor del informe.

El cambio es relevante porque, por primera vez, modernizar una planta con capacidades de fábrica del futuro en un país de altos costos puede ser una opción más competitiva que trasladar la producción al extranjero. Incluso si los países de menores costos también adoptan mejoras tecnológicas, el informe señala que la transformación de las fábricas puede alterar el equilibrio tradicional entre localización, costos y productividad.

La deslocalización de operaciones, conocida como offshoring, ha sido durante años una estrategia usada por empresas manufactureras para reducir costos mediante el traslado de producción a países con menores gastos laborales o logísticos. Sin embargo, BCG plantea que la fábrica del futuro empieza a cambiar ese cálculo, al permitir mejoras simultáneas en consumo energético, uso de materiales, rendimiento y capacidad de producción.

Factores de localización industrial en evolución

En ese contexto, las variables que pesan en las decisiones de localización industrial también se están moviendo. El informe sostiene que factores como los costos laborales relativos o la cercanía a proveedores y clientes dejan de ser los únicos determinantes. Ahora gana peso la capacidad de convertir una instalación en una fábrica altamente productiva, apoyada en inteligencia artificial, automatización y sistemas digitales.

“La fábrica del futuro está cambiando fundamentalmente la forma en que las empresas crean valor y cómo deciden dónde producir”, agregó Kuepper. Esa transformación ocurre en medio de un escenario en el que la incertidumbre geopolítica y la volatilidad de las cadenas de suministro se han convertido en riesgos estructurales para los fabricantes.

La posibilidad de producir más cerca de los mercados donde se venden los productos cobra relevancia en ese entorno. El documento señala que este aspecto es crítico para las compañías que buscan aumentar su resiliencia, especialmente cuando las cadenas globales enfrentan mayores presiones y las empresas necesitan responder con mayor agilidad a los cambios de demanda o suministro.

Riesgos de no adoptar el modelo

BCG advierte, además, que no adoptar este modelo puede tener consecuencias significativas. Según el informe, hasta 1,03 billones de dólares en valor manufacturero podrían trasladarse fuera de Europa Occidental, mientras que otros 440.000 millones de dólares estarían en riesgo de salir de Estados Unidos si no se avanza en la adopción de capacidades de fábrica del futuro.

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Talento digital y sectores más expuestos al cambio

Los beneficios de estas tecnologías, sin embargo, no se distribuyen de la misma manera entre sectores o ubicaciones. El informe explica que variables como energía, mano de obra, materiales, potencial de automatización y costos logísticos inciden en el impacto que puede tener la transformación de una planta. Por eso, la oportunidad no depende solo de instalar tecnología, sino de cómo cada sector y cada ubicación pueden aprovecharla.

Las ubicaciones de altos costos podrían obtener mayores beneficios mediante la automatización de tareas intensivas en mano de obra, la optimización del consumo energético, la mejora del rendimiento productivo y el aumento de la capacidad. Con estos avances, la brecha frente a lugares de menor costo puede reducirse, especialmente cuando la producción cercana al mercado final permite ganar eficiencia logística.

El reporte menciona que los sectores con una alta proporción de costos logísticos, como alimentos y bebidas, son los que más se benefician de la cercanía a los mercados finales. En estos casos, producir cerca del consumidor puede convertirse en una ventaja adicional cuando se combina con mejoras tecnológicas en las plantas.

La adopción efectiva depende del talento

La adopción efectiva también dependerá del talento y de la infraestructura digital. En la encuesta realizada por el BCG Institute, el 87% de los encuestados indicó que el acceso al talento y las habilidades será cada vez más crítico para sostener la implementación de la fábrica del futuro. A su vez, el 69% señaló que la infraestructura digital será un factor decisivo.

Para las empresas, el mensaje del informe es que las decisiones de producción deben evaluarse desde una perspectiva más amplia. La estrategia industrial tendrá que integrar tecnología, localización y rediseño operativo para generar valor en un panorama manufacturero más dinámico. “Las empresas que integren su estrategia de localización industrial con capacidades avanzadas de manufactura estarán mejor posicionadas para competir durante la próxima década”, concluyó Kuepper.