Reingeniería total en ministerios de Transporte y Agricultura propone editorial
Reingeniería en ministerios de Transporte y Agricultura

El presidente electo, Abelardo De La Espriella, enfrenta el reto de transformar los ministerios de Transporte y Agricultura para hacerlos más eficientes, según un editorial del Diario La República publicado el 30 de junio de 2026. El texto señala que Colombia debe experimentar una reingeniería total en estas carteras, mientras se prioriza todo lo relacionado con infraestructura y producción agropecuaria.

Instituciones fuertes como modelo

El editorial destaca que los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde) con mejores prácticas cuentan con instituciones muy fuertes, tal como lo describen Acemoglu y Robinson en su libro “Por qué fracasan las naciones” (Deusto, 2014). Estas instituciones son oficinas públicas eficientes, ocupadas por funcionarios probos y preparados, que ejercen un servicio público sin buscar enriquecerse o favorecer a familiares y contratistas.

De La Espriella, quien asumirá el poder hasta 2030, debe tomar decisiones duraderas que corrijan el mediocre funcionamiento actual de las carteras. El Ministerio de Transporte, antes llamado de Obras Públicas, se ha convertido en un Frankenstein que concentra docenas de entidades y agencias, impidiendo resultados concretos en el desarrollo de infraestructura.

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Propuesta de un ministerio de infraestructura

El editorial propone la creación de un ministerio de infraestructura, al que se sume el de Vivienda, como algo medular para el desarrollo del país. Los municipios y ciudades urgen de calles, carreteras, autopistas, puentes, túneles, distritos de riego, colegios, hospitales y otras obras que deben construirse de la mano del sector productivo. La movilidad que maneja la actual cartera debe estar en otro lugar; tareas como el registro de automotores, la señalización vial y la policía de tránsito no deben mezclarse con las labores del Invías y la ANI.

El Ministerio de Agricultura presenta un problema similar: tiene adscritas unas veinte entidades, muchas de las cuales ni el propio ministro conoce. Las centrales de abastos de alimentos, las agencias enfocadas en tierras y otras tecnológicas deben rediseñarse o reubicarse para garantizar mayor eficiencia. La producción agropecuaria carece de un doliente claro, a pesar de ser el instrumento más idóneo para trabajar con los gremios del campo.

Llamado a expertos nacionales

De La Espriella debería convocar a expertos nacionales para definir cómo deben ser los ministerios de infraestructura y producción agropecuaria, transformándolos en verdaderas instituciones que lleven al país a un desarrollo real. El editorial advierte que este gobierno corre el riesgo de hacer lo mismo con los mismos de siempre: funcionarios acostumbrados a esperar a qué presidente arrimarse, pasando de una cartera a otra sin importarles la eficiencia ni la gestión.

Los aires libertarios que soplaron desde la campaña ganadora deben tener fuelle, porque el país de las dos últimas administraciones ha sido inferior a las necesidades de una Colombia rumbo a los 55 millones de habitantes y 22 millones de familias, que esperan un funcionamiento del Estado distinto y mucho más eficiente.

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