El presidente Gustavo Petro ha intensificado su presión hacia la Junta Directiva del Banco de la República tras la reciente decisión de ajustar la política monetaria. El mandatario sostiene que la entidad "debe bajar tres puntos la tasa de interés" para garantizar la sostenibilidad de las finanzas nacionales.
Contexto de la política monetaria en Colombia
Recientemente, el Emisor elevó en 0,75 puntos porcentuales la tasa de referencia, situándola en 12% para julio. Leonardo Villar, gerente del Banco, explicó que la medida busca que la inflación retome una senda decreciente ante una variación anual que alcanzó el 5,8% en mayo. A pesar de los esfuerzos, las proyecciones continúan significativamente por encima de la meta del 3% establecida por la autoridad monetaria para este periodo.
Sostenibilidad de la deuda pública y tasas de interés
Petro argumenta que el incremento en las obligaciones estatales no se debe a un gasto excesivo, sino a la política del Banco de la República. El jefe de Estado afirma que su administración es la que "menos ha endeudado a Colombia" y el crecimiento de esta variable obedece primordialmente a las altas tasas de interés. Para el mandatario, la fórmula contable indica que la deuda es insostenible si el interés real supera el crecimiento.
La propuesta presidencial busca reducir la tasa real de interés, actualmente en 6 puntos, para situarla por debajo del crecimiento que ronda el 3%. Petro asegura que una reducción rápida de tres puntos impulsaría la economía colombiana por encima del 4% anual. Este escenario permitiría, según su visión, generar riqueza a través de la producción real, alejándose de modelos basados únicamente en rentas de especulación financiera que afectan la estabilidad.
Control de inflación y política monetaria frente al objetivo del 3%
Sin embargo, la Junta mantiene una visión cautelosa debido a que la inflación básica se ubicó en casi 6,0% en mayo, alejándose del objetivo técnico. La decisión de subir las tasas contó con cuatro votos a favor, reflejando una división interna donde otros directores preferían reducciones menores. El equipo técnico advierte que la demanda interna sigue superando la producción nacional, manteniendo una presión ascendente sobre los precios finales al consumidor.
Desafíos del déficit fiscal y proyecciones de crecimiento para 2026
En el frente fiscal, el Gobierno nacional plantea recuperar ingresos mediante una reforma tributaria dirigida a las grandes rentas especuladoras que hoy obstaculizan la producción. Petro enfatiza la importancia de corregir decisiones previas, mencionando el impacto de 70 billones de pesos por el subsidio a la gasolina. Su estrategia busca disminuir el déficit primario que ha crecido desde el año 2015 por el cambio del modelo energético.
La situación actual es exigente, pues el déficit fiscal cerró 2025 en 6,4% del PIB, el nivel más alto en dos décadas excluyendo la pandemia. Con vencimientos de deuda pública cercanos a los $63 billones anuales, la sostenibilidad financiera se convierte en un reto administrativo inaplazable.



