La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) redujo su proyección de crecimiento para la región en 2026 a 2,2%, desde el 2,3% estimado en diciembre, debido al aumento de las tensiones geopolíticas y condiciones financieras más restrictivas a nivel global.
Impacto del conflicto en Medio Oriente
El organismo explicó que el deterioro del entorno externo, especialmente por el conflicto entre Estados Unidos e Israel contra Irán, ha incrementado la incertidumbre y la volatilidad en los mercados internacionales, afectando las perspectivas de expansión de las economías latinoamericanas y del resto del mundo.
La Cepal advirtió que durante los primeros meses del año se ha registrado un aumento en la presión inflacionaria, junto con un endurecimiento de las condiciones financieras, factores que limitan el dinamismo económico de la región.
Presión inflacionaria y financiamiento
El análisis destaca que la escalada del conflicto en Medio Oriente ha tenido efectos directos sobre los precios de las materias primas, en particular el petróleo, cuyo valor se incrementó de forma significativa en el arranque del año. En las tres primeras semanas de abril, el precio del crudo se ubicó un 74% por encima del promedio registrado en diciembre de 2025, elevando los costos de producción y transporte en múltiples economías.
Este choque de precios ha contribuido al resurgimiento de presiones inflacionarias, en un momento en el que varios países ya enfrentaban dificultades para consolidar la estabilidad de precios tras los episodios inflacionarios recientes. En paralelo, los principales bancos centrales latinoamericanos han adoptado posturas más cautelosas, lo que se traduce en condiciones financieras menos favorables. Esto implica mayores costos de financiamiento y menor acceso a capital, afectando tanto la inversión como el consumo en la región.
Desempeño desigual entre países
La desaceleración proyectada no será homogénea. La Cepal anticipa que la mayoría de las economías registrará un menor dinamismo en comparación con el año anterior. Entre las principales economías, Brasil crecería un 2%, por debajo del 2,3% alcanzado en 2025; Colombia tendría una expansión de 2,5%; Argentina registraría un crecimiento de 3,3%; Chile avanzaría 2%; y Perú 3,2%.
En contraste, México mostraría una mejora en su desempeño, con una expansión proyectada de 1,5%, por encima del 0,8% registrado el año anterior. La República Dominicana destacaría con un crecimiento estimado de 4%, frente al 2,1% de 2025. Uruguay tendría un crecimiento más moderado, con una proyección de 1,6%.
Retos estructurales y bajo crecimiento
Más allá de la coyuntura, la Cepal reiteró su preocupación por el bajo potencial de crecimiento de América Latina, una tendencia que se ha mantenido en los últimos años. De cumplirse la proyección para 2026, la región completaría cuatro años al hilo con tasas de expansión cercanas al 2,3%, evidenciando un patrón persistente de bajo crecimiento.
Este comportamiento refleja no solo el impacto de factores externos, sino también desafíos estructurales internos, como la baja productividad, la limitada inversión y las restricciones fiscales en varios países. La Cepal subrayó la necesidad de impulsar políticas que fortalezcan la capacidad de crecimiento, mejoren la resiliencia frente a choques externos y promuevan un desarrollo más sostenido en el mediano plazo.



