Colombia y América Latina avanzan hacia una nueva etapa de inclusión financiera de cara al debate electoral de 2026, con un cambio notable en la forma en que los ciudadanos realizan sus transacciones diarias. Un estudio de Mastercard sobre digitalización en la región muestra que el uso de pagos digitales ya es predominante, aunque todavía convive con limitaciones estructurales que mantienen vigente el efectivo.
Adopción digital alcanza niveles récord
Según el informe, el 89 por ciento de los consumidores en América Latina y el Caribe se considera usuario digital, un nivel que marca un punto de inflexión en la transformación financiera. Incluso entre quienes aún no participan plenamente en este ecosistema, el 68 por ciento afirma que es probable que adopte pagos digitales en el futuro.
El análisis plantea que el reto ya no es únicamente el acceso al sistema financiero, sino la capacidad de usarlo de manera constante y confiable en la vida cotidiana. Esto implica poder pagar, recibir dinero, ahorrar y gestionar gastos sin fricciones en actividades habituales como compras, transporte o servicios.
“La participación digital en América Latina y el Caribe ha alcanzado un nuevo nivel, y la inclusión ya no se trata solo de incorporar a las personas al sistema financiero, sino de asegurar que el sistema funcione para ellas en su vida diaria”, afirmó Andrea Scerch, presidente de Mastercard para América Latina y el Caribe. “Desde pagar las compras en una tienda o un café, hasta trasladarse o administrar los gastos del hogar, el foco debe estar en hacer que los pagos digitales funcionen de forma confiable en los momentos que más importan”.
Débito lidera, pero el efectivo sigue presente
El estudio identifica a las tarjetas de débito como el principal instrumento de pago cotidiano en la región. El 60% de los consumidores las utiliza en sus transacciones diarias, especialmente en actividades de alta frecuencia como compras en supermercados (34%), restaurantes y cafeterías (33%), pago de facturas telefónicas (27%) y servicios de transporte compartido (26%).
Sin embargo, el avance digital no ha eliminado el uso del efectivo. Cerca del 47% de los consumidores afirma haber utilizado dinero en efectivo en los últimos seis meses, principalmente en contextos donde la aceptación de pagos electrónicos sigue siendo limitada, como comercios pequeños o entornos informales.
Esta coexistencia evidencia una brecha estructural. El 87% de los usuarios expresa que le gustaría que más establecimientos aceptaran pagos digitales, mientras que el 59% reconoce que al menos una vez al mes debe recurrir al efectivo cuando preferiría usar tarjeta o medios electrónicos.
El informe señala que esta limitación en la aceptación representa uno de los principales obstáculos para consolidar la inclusión financiera en la región, al afectar tanto a consumidores como a pequeños negocios que aún operan fuera del ecosistema digital.
Seguridad y confianza, factores determinantes
Más allá del acceso, la confianza se consolida como el eje central del crecimiento de los pagos digitales. El 95% de los usuarios considera que la seguridad es un factor clave al elegir cómo pagar, mientras que el 94% destaca la importancia de la confiabilidad en las transacciones.
Entre quienes aún no adoptan plenamente estos medios, las condiciones de seguridad aparecen como un factor decisivo. El 43% afirma que estaría más dispuesto a usar pagos digitales si existieran mecanismos de protección más robustos, seguido por una mayor claridad en la resolución de problemas (38%) y una mejor atención al cliente (36%).
Estos datos reflejan que la expansión del ecosistema digital depende no solo de infraestructura tecnológica, sino también de la percepción de protección y respaldo en el uso de los servicios financieros.
De acceso a salud financiera
El estudio también plantea un cambio en el enfoque de inclusión financiera en la región. Mastercard anunció que su estrategia evoluciona hacia el fortalecimiento de la salud financiera de personas y pequeñas empresas, más allá de la simple incorporación al sistema.
En este contexto, la compañía se comprometió a conectar y proteger a 500 millones adicionales de usuarios y negocios hacia 2030, con el objetivo de facilitar su tránsito desde el uso básico de pagos digitales hacia herramientas que les permitan gestionar ingresos, enfrentar imprevistos y planificar a futuro.
El informe subraya que el progreso financiero es un proceso gradual que comienza con transacciones cotidianas, pero que se consolida cuando los usuarios pueden construir historial, acceder a crédito y administrar sus recursos de manera eficiente.
En un entorno de creciente digitalización, los resultados muestran que el desafío para países como Colombia está en cerrar las brechas de aceptación, fortalecer la confianza en el sistema y garantizar que los pagos digitales funcionen de manera consistente en todos los espacios donde ocurre la actividad económica.



