Gobierno y Carf chocan en proyecciones de déficit fiscal para 2027
El principal riesgo fiscal para 2027 no estaría solo en el tamaño del déficit, sino en la credibilidad de las cuentas con las que el Gobierno espera corregirlo, según el análisis de Camilo Arboleda, especialista de Investigaciones Económicas del Banco de Occidente.
La alerta parte de la diferencia entre las proyecciones del Gobierno de Gustavo Petro y las estimaciones del Comité Autónomo de la Regla Fiscal (Carf), entidad encargada de vigilar la sostenibilidad de las finanzas públicas. Mientras el Ejecutivo proyecta en el Marco Fiscal un déficit cercano al 5,3% del PIB, el Comité estima que estaría más cerca de 7,4% del PIB.
Esa distancia equivale a 2,1 puntos porcentuales del PIB y concentra las dudas sobre los supuestos que sostienen la ruta fiscal oficial. Según Arboleda, el Gobierno está apoyando su corrección en una reforma tributaria ambiciosa, control del gasto y mayores eficiencias de la Dian. El Marco Fiscal contempla una reforma tributaria cercana a los $30 billones en 2027. De acuerdo con el análisis entregado, ese monto sería casi tres veces superior al promedio de una reforma tributaria en Colombia.
Déficit fiscal de 2027: la brecha entre Gobierno y Carf
La diferencia entre el 5,3% del PIB previsto por el Gobierno y el 7,4% estimado por el Carf es el punto central de la discusión fiscal para 2027. Para Arboleda, esa brecha no se explica únicamente por una diferencia técnica, sino por la confianza en los ingresos y ajustes previstos.
El especialista señaló que el Gobierno espera corregir parte del desbalance con una reforma tributaria cercana a los $30 billones. A ese supuesto se suman expectativas de control del gasto y mayores eficiencias de la Dian. El Carf, sin embargo, no incorporó plenamente esos recursos en sus estimaciones porque la iniciativa todavía no ha sido presentada ni aprobada. Según Arboleda, esa decisión explica parte de la distancia entre la proyección oficial y la lectura del Comité.
El diagnóstico también coincide con el contexto planteado por el Carf: la reforma tributaria anunciada no sería suficiente por sí sola para cerrar la brecha fiscal prevista. Para cumplir la meta fiscal, Colombia necesitaría aumentar ingresos o reducir gastos por un monto equivalente a 3,7% del PIB.
Reforma tributaria y supuestos que generan dudas
El análisis de Arboleda apunta a que las cuentas fiscales del Gobierno para 2027 dependen de varios supuestos exigentes. El primero es la reforma tributaria de cerca de $30 billones, que todavía no ha sido presentada ni aprobada.
El segundo punto está en las eficiencias esperadas de la Dian. Según el especialista, estas medidas no han entregado en años anteriores los resultados esperados, lo que aumenta las dudas sobre la capacidad de convertirlas en ingresos efectivos para 2027.
El tercer componente es el control del gasto. Arboleda llamó la atención sobre el margen de maniobra del presupuesto público, especialmente porque el presupuesto de inversión parece estar altamente comprometido. Ese nivel de compromiso reduce la capacidad del Gobierno para hacer ajustes sin afectar programas, proyectos o prioridades ya financiadas, de acuerdo con el análisis. Por esa razón, la discusión fiscal no se limita a conseguir nuevos ingresos, sino también a la posibilidad real de ajustar el gasto.
En conjunto, la reforma tributaria, las eficiencias de la Dian y el control del gasto forman la base de la corrección prevista por el Gobierno. Para el Carf, las cuentas oficiales lucen más optimistas de lo que deberían frente a la información disponible.
Credibilidad fiscal, dólar e inflación
El punto de fondo, según Arboleda, está en la señal que reciben los mercados y los inversionistas. Un Gobierno que no logra presentar una senda fiscal creíble suele enfrentar mayores costos de financiamiento, menor inversión y presiones sobre la tasa de cambio.
En esa lectura, una pérdida de confianza en las cuentas públicas podría traducirse en una depreciación del peso colombiano. Esa depreciación puede tener efectos sobre la inflación, especialmente por el encarecimiento de bienes importados, insumos y costos financieros.
Para el especialista del Banco de Occidente, el problema fiscal no se queda en una discusión técnica entre el Ministerio de Hacienda y el Carf. Las señales sobre déficit, deuda, ingresos y gasto pueden terminar impactando variables que afectan a hogares, empresas y consumidores.
El mensaje del Carf, según Arboleda, es que no basta con anunciar una corrección del déficit. El país necesita señales claras, verificables y creíbles de que puede ordenar sus finanzas públicas. Eso implica definir ingresos reales, controlar el gasto y mostrar una ruta fiscal que no dependa de supuestos difíciles de cumplir. En el centro de esa discusión está la brecha entre el déficit de 5,3% del PIB proyectado por el Gobierno y el 7,4% que estima el Carf para 2027.
El riesgo señalado por Arboleda está en que las cuentas oficiales descansen sobre una reforma tributaria ambiciosa, eficiencias inciertas y un margen reducido para recortar gasto. Si la senda fiscal pierde credibilidad, Colombia podría enfrentar más presión sobre financiamiento, inversión, dólar e inflación.



