Dólar en Colombia: análisis de la caída a niveles de 2020 y proyecciones
Dólar en Colombia: análisis de la caída a niveles de 2020

La divisa estadounidense en Colombia ha registrado un comportamiento bajista sostenido durante las últimas semanas, rompiendo este jueves el piso de los 3.300 pesos y alcanzando niveles que no se presentaban desde el año 2020.

Cierre de la jornada del 10 de julio de 2026

Al cierre de la jornada del 10 de julio de 2026, la Bolsa de Valores de Colombia reportó un precio de cierre de 3.240 pesos, lo que representó una caída superior a los 60 pesos frente a la Tasa Representativa del Mercado (TRM) vigente del día, que fue de 3.305,38 pesos. Según los registros, el precio promedio de negociación se situó en 3.249,01 pesos, consolidando una tendencia que el asesor financiero Andrés Moreno Jaramillo describe como niveles "que no vemos prácticamente desde diciembre de 2019".

Causas internas y de mercado

De acuerdo con la información disponible, uno de los factores determinantes en esta valorización del peso colombiano es el diferencial de tasas de interés. Actualmente, la tasa del Banco de la República se sitúa en el 12,00%, una cifra significativamente superior a la de otros países de la región. Al respecto, Moreno Jaramillo señala que la "principal de ellas, a mi manera de ver, es las altas tasas de interés que hay en Colombia, hace y atrae inversión extranjera", contrastando este porcentaje con las tasas de Perú o Chile, que se encuentran alrededor del 4%. Esta situación genera una percepción de que "Colombia es un gran país para invertir y hay una buena relación entre retorno y riesgo".

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Adicionalmente, se destaca que esta tendencia no es reciente, sino que el peso colombiano ha ganado terreno durante el último año y medio. Factores como la "confianza inversionista" y el manejo de la deuda externa han contribuido a este escenario; se reporta que el proceso inició previamente a las elecciones, cuando se emitió deuda en el exterior para ser convertida a pesos.

El entorno internacional

El panorama externo ha jugado un papel crucial en el debilitamiento global de la moneda estadounidense. Los reportes indican que "la caída global del dólar y el apetito por riesgo favorecieron la apreciación reciente del peso colombiano". A esto se suma una reducción de la incertidumbre geopolítica, particularmente ante la percepción de que el "conflicto entre Estados Unidos e Irán no tendría una escalada significativa". En cuanto a la política monetaria de Estados Unidos, la Reserva Federal mantiene una postura de cautela respecto a la reducción de tasas debido al comportamiento de la inflación y el mercado laboral. No obstante, el entorno ha sido "más favorable para las monedas emergentes", lo que ha impulsado el fortalecimiento de divisas latinoamericanas frente al dólar.

Análisis técnico y proyecciones

Desde la perspectiva técnica, Investigaciones Bancolombia destaca que el indicador Relative Strength Index (RSI) ha permanecido por siete jornadas consecutivas en zona de sobreventa, con una lectura de 23,9 puntos, lo que refleja una "presión vendedora persistente sobre la divisa estadounidense". Además, un MACD de -4,3 respalda la continuidad de la tendencia bajista en el corto plazo. Los soportes técnicos se identifican cerca de los 3.280 pesos, mientras que la primera resistencia relevante se ubica en los 3.400 pesos.

A pesar de la caída actual, expertos de Bancolombia consideran que el descenso responde a "factores coyunturales y no necesariamente a un cambio estructural del mercado cambiario". La entidad mantiene una expectativa de volatilidad para el tercer trimestre, con un rango proyectado de entre 3.400 y 3.580 pesos. Por su parte, Moreno Jaramillo indica que, a menos que ocurra algo extraordinario, no prevé que la divisa supere los 3.600 pesos en el corto plazo.

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Impacto en la economía real

Este ciclo económico genera un escenario de "ganadores y perdedores". Entre los sectores beneficiados se encuentran los importadores, las personas que pagan deudas o seguros en dólares y los ciudadanos que ganan en pesos, quienes ven un aumento en su poder adquisitivo internacional. Por el contrario, se advierte que un "peso fuerte empieza a pasar factura al agro" y a la industria exportadora por la pérdida de competitividad. Asimismo, el sector turístico nacional se ve afectado, ya que Colombia se percibe como un destino "más costoso" para los extranjeros, y los hogares que dependen de remesas reciben menos ingresos en pesos.