Viajar es uno de los propósitos más comunes al inicio de año, pero también puede convertirse en una carga financiera duradera si no se planifica adecuadamente. Esta semana en Echemos Cuentas, Andrés Naranjo, director de la Asociación Colombiana de Planeación Financiera, ofreció claves para organizar un viaje — en familia o individual — sin que el bolsillo sufra las consecuencias posteriores.
El primer paso: definir el objetivo y el destino
Antes de comprar tiquetes o reservar alojamiento, Naranjo recomienda tener claro el propósito del viaje y el destino. Esta decisión, aunque parezca obvia, determina el presupuesto, el horizonte de ahorro y las expectativas que deben ajustarse desde el inicio. El principal problema, según el experto, es el “anclaje de expectativas”: la diferencia entre el viaje soñado y el que el presupuesto puede costear. Cuando se ignora esa brecha y se recurre al crédito para cubrirla, el viaje termina pagándose varias veces con intereses.
Cómo elaborar un presupuesto de viaje
Los rubros innegociables son el transporte y el alojamiento. Para los tiquetes, reservar con anticipación es la regla más efectiva: las tarifas mejoran con la anticipación y la tecnología permite rastrear precios fácilmente. En cuanto al alojamiento, las plataformas de renta por temporada ofrecen una alternativa real a los hoteles, con la ventaja de vivir el destino desde adentro. Para la alimentación, cocinar en el lugar o comprar en mercados locales puede reducir significativamente este gasto sin sacrificar la experiencia.
No existe una regla universal sobre qué porcentaje del presupuesto anual debe destinarse a viajes, pero Naranjo sugiere como referencia el 30% de los ingresos mensuales — el mismo límite que usan los bancos para medir la capacidad de endeudamiento — como tope de ahorro mensual para el viaje.
El seguro de viaje: un rubro que no se debe omitir
Naranjo enfatizó la importancia del seguro de viaje. Una urgencia médica en el exterior puede costar más que el propio viaje. Muchas tarjetas de crédito de franquicias como Visa y Mastercard incluyen coberturas médicas importantes si los tiquetes se compran con esa tarjeta, por lo que vale la pena revisar antes de contratar un seguro adicional. Los seguros también cubren pérdida de maletas, retrasos de vuelos y otros imprevistos que suelen descubrirse demasiado tarde.
Viajar con hijos: costos y beneficios
El costo marginal de incluir niños en un viaje no es tan alto como parece: muchos hoteles no cobran tarifa completa por menores y las comidas no representan un gasto proporcional. Sin embargo, se necesitan seguros médicos más robustos y anticipar gastos como sillas de seguridad en alquiler de autos, obligatorias en muchos países. Además, involucrar a los hijos en la planeación financiera del viaje — darles una meta de ahorro y dejar que manejen su propio dinero — es una valiosa lección sobre el valor del dinero.
¿Qué hacer si no hay tiempo para ahorrar?
Si las vacaciones están cerca y el ahorro es cero, Naranjo es directo: a veces lo más sensato es no viajar, o hacerlo cerca y dentro de un presupuesto controlado. Endeudarse para llevar a los hijos a Disney y pasar el viaje preocupado por las cuotas no son unas vacaciones, sino una trampa. Los ahorros para un viaje, dice, no salen del mercado ni de los gastos fijos, sino de salidas a comer, gustos de fin de semana y gastos hormiga. Ese sacrificio, hecho con tiempo, es lo que hace que el viaje valga la pena.



