Durante años, las mujeres han avanzado en educación, participación laboral y emprendimiento. Sin embargo, siguen enfrentando mayores barreras para acceder al capital, invertir y construir patrimonio. Para Anna Hartvigsen, cofundadora de Female Invest, la mayor plataforma de educación financiera para mujeres en el mundo, esa brecha no responde a una falta de capacidad o recursos, sino a un problema de confianza alimentado por factores culturales y estructurales.
Female Invest: origen y crecimiento
Hartvigsen explicó en entrevista con Portafolio que Female Invest comenzó como un proyecto impulsado por la convicción de educar a más mujeres sobre cómo administrar y hacer crecer su dinero. Durante el primer año y medio organizaron eventos para más de 25.000 mujeres. "Ese fue el momento en el que comprendimos que existía una necesidad real y decidimos convertir la iniciativa en una empresa", señaló.
Hoy Female Invest es la mayor plataforma de educación financiera dirigida a mujeres, con suscriptoras de pago en 135 países. "Seguimos trabajando para que más mujeres comprendan las oportunidades que ofrece la inversión, los desafíos que implica y el impacto que puede tener el uso del capital cuando se invierte de manera consciente", agregó.
El poder del dinero y el liderazgo femenino
Hartvigsen afirmó que "el dinero es poder" y que la mejor manera de generar un impacto real es utilizar el dinero como herramienta de influencia. Señaló que apenas el 7% del dinero privado invertido en el mundo se destinaría a los Objetivos de Desarrollo Sostenible para alcanzar las 17 metas de la ONU. "Eso demuestra que existe un enorme potencial para transformar la sociedad mediante las decisiones de inversión", indicó.
Consultada sobre si veremos un nuevo tipo de liderazgo femenino en la próxima década, respondió: "Eso dependerá de si las mujeres reciben la financiación necesaria para construir empresas". Destacó que hoy las mujeres tienen mejores niveles educativos, mejores resultados académicos y las compañías fundadas por mujeres suelen ofrecer mejores retornos, pero continúan recibiendo menos financiación. "De hecho, durante el último año las empresas lideradas por mujeres captaron menos recursos que el año anterior", precisó.
El sesgo de los inversores
Hartvigsen explicó que el principal problema sigue siendo el sesgo de quienes toman las decisiones de inversión: aproximadamente el 90% de los socios de los fondos de capital de riesgo son hombres, en su mayoría blancos. "Existe una tendencia natural a invertir en personas que se parecen a ellos, incluso cuando los indicadores del negocio son inferiores o cuando el fundador tiene menos experiencia o está menos calificado", dijo.
Citó estudios donde exactamente el mismo proyecto recibe una valoración diferente dependiendo de si es presentado con voz masculina o femenina. Además, cuando una mujer desarrolla soluciones relacionadas con salud femenina, maternidad o menopausia, esos proyectos son evaluados por hombres que nunca han vivido esas situaciones, dificultando la comprensión del potencial del negocio.
Financiación de Female Invest
La cofundadora reveló que han levantado cerca de 24 millones de dólares y cuentan con una composición más equilibrada que el promedio de la industria del capital de riesgo. "Cuando comenzamos pensábamos que queríamos que únicamente mujeres invirtieran en la empresa, pero entendimos que eso no resolvería el problema. Necesitamos que todos participen en este cambio", afirmó.
El principal obstáculo: la confianza
Para Hartvigsen, el principal obstáculo para que más mujeres comiencen a invertir es la confianza. "Las mujeres obtienen, en promedio, mejores resultados cuando invierten. No es un problema de inteligencia, dinero o capacidad. El verdadero problema es que muchas mujeres crecieron creyendo que el mundo de las inversiones no estaba hecho para ellas", señaló.
Recomendó empezar con montos pequeños, como el equivalente a 100 euros, invirtiendo en un fondo indexado o un ETF diversificado, y automatizar el ahorro y la inversión mensual.
Educación financiera en América Latina
Hartvigsen reconoció que en América Latina existe alta informalidad laboral y acceso limitado a servicios financieros. "Creo que existen condiciones básicas que deben estar presentes antes de que una persona pueda pensar en hacer crecer su patrimonio: acceso a una cuenta bancaria, confianza en el sistema financiero y plataformas de inversión seguras. De poco sirve adquirir conocimientos si no existen las condiciones para ponerlos en práctica", dijo.
Suscriptores y perfil de usuarias
Female Invest cuenta actualmente con aproximadamente 80.000 suscriptores de pago. Hartvigsen destacó que el perfil de las usuarias ha cambiado: en Dinamarca, la edad promedio supera los 40 años, la miembro de mayor edad tiene 89 años y el segmento que más crece es el de mujeres mayores de 50 años. "Son mujeres que ya atravesaron un divorcio, vieron a amigas enfrentar dificultades económicas, tuvieron hijos sin conocer el impacto en su patrimonio o están próximas a la jubilación y comprenden la importancia de la independencia financiera", explicó.
Los desafíos de levantar capital
Hartvigsen calificó la experiencia de levantar capital como "muy difícil". "Conseguir el primer millón puede ser posible gracias a inversionistas interesados en el impacto social, pero nadie invierte 20 millones de dólares únicamente por el propósito de una empresa", señaló. Cuando se llega a rondas mayores, es necesario acudir a fondos de capital de riesgo dominados por hombres, lo que enfrenta dos desafíos: muchos inversores no han experimentado el problema que resuelven y existen sesgos inconscientes. "Hemos asistido a eventos de networking en clubes de striptease. Es inevitable preguntarse si deberíamos participar", comentó.
Destacó que existe abundante investigación que demuestra que cuando una mujer busca inversión recibe más preguntas sobre riesgos, mientras que a los hombres les preguntan sobre potencial de crecimiento. "Nosotras también hemos vivido esa experiencia", concluyó.



