Startup colombiana Xelestia llevará marcas al borde del espacio con globos de helio
Xelestia: startup colombiana lleva marcas al espacio

La carrera espacial ya no es un terreno exclusivo de las grandes potencias, las agencias gubernamentales o los multimillonarios tecnológicos. En Colombia también empiezan a surgir emprendimientos que buscan abrirse camino en una industria que durante décadas pareció lejana para la región.

Una de esas iniciativas es Xelestia, una startup bogotana que combina tecnología satelital, análisis geoespacial y proyectos aeroespaciales con una ambiciosa meta: acercar a las empresas al borde del espacio y, a largo plazo, convertir a Colombia en un actor más relevante dentro de la economía espacial.

El origen de Xelestia

Detrás de esta iniciativa está Sebastián Valencia, ingeniero aeronáutico y aeroespacial con una maestría en Astronáutica e Ingeniería Espacial de la Universidad de Cranfield, en Inglaterra. Tras varios años de formación y trabajo en el exterior, regresó al país con la intención de impulsar proyectos relacionados con el desarrollo aeroespacial.

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“Cuando volví a Colombia vi una oportunidad para aplicar conocimiento espacial en sectores productivos y demostrar que este tipo de tecnología no es algo lejano, sino que puede resolver problemas reales”, explica Sebastián Valencia, CEO de Xelestia en entrevista con Portafolio.

La startup, que apenas lleva unos meses en operación comercial, nació con dos líneas de negocio claramente definidas. La primera está enfocada en publicidad y pruebas tecnológicas en la estratosfera. La segunda se centra en inteligencia geoespacial mediante el uso de imágenes satelitales avanzadas.

Al borde del espacio: publicidad extrema

La propuesta más llamativa de Xelestia consiste en enviar productos y marcas a la estratosfera mediante cápsulas equipadas con sensores especializados de temperatura, presión y radiación. Estas cápsulas son elevadas por globos de helio diseñados para alcanzar altitudes de entre 35 y 38 kilómetros sobre la superficie terrestre, una zona considerada el límite de la atmósfera y conocida como el borde del espacio. Aunque no se trata de un viaje espacial propiamente dicho, las condiciones que allí se presentan son similares a las del entorno espacial.

La iniciativa permite que empresas de distintos sectores prueben el comportamiento de productos en condiciones extremas, pero también se convierte en una herramienta de mercadeo poco convencional. La idea es construir una narrativa alrededor del lanzamiento, documentar todo el proceso y generar contenido audiovisual que muestre los productos con la curvatura de la Tierra de fondo y el espacio profundo como escenario.

“Hoy todas las compañías compiten por captar atención en redes sociales. Llevar una marca al borde del espacio genera una historia diferente, un contenido único y una experiencia difícil de replicar”, señala Valencia.

La startup ya tiene programado un primer lanzamiento comercial para finales de agosto junto a una compañía farmacéutica y se encuentra en conversaciones con empresas de distintos sectores interesadas en este tipo de experiencias.

Inteligencia geoespacial: el negocio de mayor potencial

Pero más allá de la idea publicitaria, el negocio con mayor potencial de crecimiento podría estar en la inteligencia geoespacial. A través de alianzas con proveedores internacionales de imágenes satelitales multiespectrales, Xelestia procesa información obtenida desde el espacio para transformarla en herramientas de análisis y toma de decisiones.

La diferencia frente a una fotografía convencional es que estas imágenes capturan diferentes longitudes de onda reflejadas por elementos químicos y materiales presentes en la superficie terrestre. Mediante algoritmos y modelos especializados, la compañía puede identificar variables como estrés hídrico, niveles de vegetación, riesgos de incendios forestales, inundaciones, cambios en el uso del suelo y procesos de deforestación.

“Nosotros no vendemos una imagen bonita. Lo que entregamos es información que permite actuar antes de que aparezca el problema. Por ejemplo, un productor agropecuario puede conocer qué zonas de un terreno presentan señales tempranas de sequía, mientras que una entidad pública puede detectar áreas vulnerables a incendios o identificar procesos de tala ilegal”, afirma el CEO.

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La tecnología también tiene aplicaciones en sectores como seguros, banca, minería, infraestructura, planeación urbana y gestión del riesgo. En el caso de la ganadería, Valencia destaca que el monitoreo permite determinar el estado de los pastizales y anticipar posibles afectaciones en la nutrición del ganado. Para los fondos de inversión agrícola, la información puede convertirse en una herramienta para evaluar riesgos climáticos antes de realizar desembolsos. Ahora bien, el sector público también tiene un espacio.

De acuerdo con Valencia, los actuales avances y las imágenes satelitales pueden fortalecer procesos relacionados con protección ambiental, gestión del riesgo, monitoreo de cultivos y lucha contra actividades ilegales. “Actualmente buena parte del procesamiento de información geoespacial utilizada por entidades colombianas se realiza fuera del país, por lo que existe una oportunidad para desarrollar capacidades locales. Queremos que el análisis de la información sobre nuestro territorio se haga desde Colombia y por talento colombiano”, afirma.

De aquí a la Luna: planes ambiciosos

Aunque el equipo aún es pequeño, está conformado por 10 colaboradores, entre ellos geógrafos e ingenieros, la visión es ambiciosa. La startup proyecta alcanzar una facturación cercana a US$1 millón durante su primer año completo de operación y ampliar su presencia en mercados de América Latina.

Pero sus planes van más allá del negocio actual. Entre sus objetivos de largo plazo figura el desarrollo del primer cohete privado colombiano capaz de superar la línea de Kármán, ubicada a 100 kilómetros de altitud y considerada internacionalmente el límite del espacio. La meta no es poner un satélite en órbita, sino lograr que una misión suborbital alcance oficialmente el espacio, convirtiéndose en un hito para la industria aeroespacial nacional. Además, la compañía busca impulsar la creación de un laboratorio privado de ensamblaje y pruebas satelitales en Colombia, una infraestructura que actualmente solo existe en pocos países de la región, como Brasil y Argentina.

Para Valencia, el futuro del sector no estará únicamente en los viajes espaciales o la exploración de la Luna y Marte, sino en la capacidad de aprovechar los datos obtenidos desde el espacio para resolver desafíos en la Tierra. Desde monitorear cultivos y prevenir desastres naturales hasta optimizar inversiones o proteger ecosistemas, la información satelital se está convirtiendo en un activo estratégico para gobiernos y empresas.