Gilberto: un empresario que creyó en Santander y construyó desarrollo desde la región
Gilberto: empresario que creyó en Santander y construyó desarrollo

El fallecimiento de Gilberto no es solamente la partida de un empresario exitoso, es también la despedida de uno de los miembros de una generación de reconocidos santandereanos que entendieron que el desarrollo no se construye desde el discurso, sino desde el trabajo, la innovación y el compromiso con la región.

Un pionero del emprendimiento en Santander

Fue uno de esos hombres que hicieron empresa cuando hacerlo en Colombia era mucho más difícil que hoy. Ingeniero electricista egresado de la Universidad Industrial de Santander (UIS), decidió no tomar caminos más sencillos como vincularse a una gran compañía nacional. Prefirió arriesgarse, prefirió construir, prefirió crear empresa en Santander cuando el centralismo económico hacía parecer que todo debía ocurrir desde Bogotá o Medellín.

Y vaya que sí construyó. Fue fundador de empresas como Gómez y Arango, Concresur, GAMS, Insafil, Baldosines Apolo e Intelsa, compañías que durante décadas generaron empleo, impulsaron la industria y demostraron que desde Santander también era posible competir con grandes firmas nacionales e incluso extranjeras.

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Innovación con recursos limitados

Su trayectoria empresarial tiene algo profundamente admirable: nació de la convicción y del ingenio. Decía que “con muy poco dinero y mucha innovación se pueden desarrollar grandes cosas”. No hablaba desde la teoría, hablaba desde la experiencia de quien empezó de cero y logró crear compañías capaces de transformar sectores enteros como el eléctrico, el de infraestructura y el industrial en Colombia.

Visión regional y compromiso social

Lo más valioso de Gilberto no fueron únicamente sus empresas, sino su visión regional. Entendió que el empresario también tiene una responsabilidad con la sociedad, por eso desde ACIEM y la Sociedad Santandereana de Ingenieros, defendió el desarrollo técnico e industrial del departamento. También entendió que el éxito empresarial no tiene sentido si no se traduce en bienestar colectivo, por eso impulsó obras fundamentales en municipios de Santander como Guapotá.

Un legado para las nuevas generaciones

Santander necesita hablar de más hombres como Gilberto. Santander necesita más empresarios que crean en esta tierra, más líderes que entiendan que el desarrollo regional no depende únicamente del Estado, sino también de ciudadanos capaces de asumir riesgos, innovar y generar oportunidades. Más hombres y mujeres dispuestos a creer en nuestra región y construir desarrollo para los demás.

Necesitamos más líderes empresariales capaces de pensar en Santander como proyecto colectivo. Hay talento, hay jóvenes preparados y hay capacidad técnica. En tiempos donde muchas veces predominan la inmediatez y el individualismo, su historia recuerda el enorme valor de quienes deciden apostarle a su tierra, generar oportunidades y construir futuro desde la región. Ese es quizá su mayor legado y, al mismo tiempo, el desafío que hoy tienen las nuevas generaciones de empresarios santandereanos.

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