Asia concentra la mayor vulnerabilidad energética por bloqueo en el estrecho de Ormuz
La escalada del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, iniciada el 28 de febrero, ha colocado en jaque uno de los corredores energéticos más críticos del planeta: el estrecho de Ormuz. Esta vía marítima, que une el golfo Pérsico con el océano Índico, es responsable del tránsito de aproximadamente una cuarta parte del comercio mundial de petróleo, convirtiéndolo en un punto neuralgico para la economía global.
El detonante: cierre y amenazas tras la muerte del líder iraní
Tras el fallecimiento de Alí Jameneí, líder supremo de Irán, la Guardia Revolucionaria de este país anunció el cierre total del estrecho de Ormuz. La medida fue acompañada de una severa advertencia: incendiar cualquier embarcación que intente cruzar la zona. Esta paralización del tráfico marítimo ha impactado de manera significativa el suministro de energía a numerosas naciones, evidenciando la alta concentración de los flujos petroleros en unos pocos productores del Golfo Pérsico.
Las tensiones geopolíticas han tenido un efecto inmediato en los mercados. El viernes anterior al cierre, el precio del barril de crudo Brent alcanzó los US$90, marcando su nivel más alto desde abril de 2024. Este incremento refleja la preocupación generalizada por la interrupción en una de las arterias comerciales más vitales para el abastecimiento global de hidrocarburos.
Los principales actores: exportadores e importadores clave
Según datos de la Administración de Información Energética de Estados Unidos correspondientes al primer trimestre de 2025, la distribución de las exportaciones de crudo a través del estrecho de Ormuz está dominada por cuatro países:
- Arabia Saudita: lidera con el 37,2% del total exportado.
- Irak: sigue con un 22,8% de sus envíos.
- Emiratos Árabes Unidos: contribuye con un 12,9%.
- Irán: completa el grupo con un 10,6%.
En el lado de los importadores, la dependencia asiática es abrumadora. En conjunto, los países de Asia reciben el 89,2% del petróleo crudo y condensado que transita por esta vía fluvial. El desglose por naciones revela la magnitud de la exposición:
- China: obtiene el 37,7% de sus importaciones de crudo a través del estrecho.
- India: depende en un 14,7% de esta ruta para su abastecimiento.
- Corea del Sur: recibe el 12% de su petróleo por Ormuz.
- Japón: casi el 11% de sus importaciones pasan por este corredor.
En contraste, Europa y Estados Unidos muestran una dependencia mucho menor, con solo el 3,8% y 2,5% de su crudo proveniente de Ormuz, respectivamente. Esta disparidad subraya por qué Asia es la región más expuesta a cualquier interrupción en el flujo de petróleo a través del estrecho, convirtiendo la actual crisis en una amenaza directa a la estabilidad energética y económica de todo el continente.
