La Primera Conferencia Internacional para la Transición más allá de los Combustibles Fósiles, que se celebra en Santa Marta, busca marcar un punto de inflexión en la lucha contra el cambio climático. Expertos afirman que el proceso pretende convertir la presión social en medidas concretas, evitando los bloqueos que han caracterizado a otras cumbres climáticas.
Un proceso diferente
Daniel Högsta, líder de transición de combustibles fósiles del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), aseguró que esta conferencia no es "más de lo mismo". "No es un proceso que vaya a ser bloqueado por los países menos interesados en avanzar", señaló. La sociedad civil ha tenido un protagonismo central, especialmente durante la Cumbre de los Pueblos, realizada el fin de semana previo a las sesiones gubernamentales.
Declaración de los pueblos
De la Cumbre de los Pueblos surgió una declaración que recoge demandas y propuestas de múltiples sectores. Högsta explicó que ese documento refleja expectativas de que la conferencia marque un quiebre frente a las dinámicas tradicionales de negociación climática. "El espíritu de entusiasmo y esperanza va a alimentar lo que ocurra ahora entre los gobiernos", agregó.
Articulación entre sociedad civil y gobiernos
A pesar de las críticas sobre una supuesta desconexión entre espacios oficiales y movimientos sociales, Högsta sostiene que existe articulación. "Los gobiernos están escuchando a la sociedad civil", afirmó, citando la Asamblea de los Pueblos, donde representantes sociales transmitieron sus expectativas, las cuales serán incorporadas en las discusiones oficiales y en el informe final.
Ese informe, aunque no será un documento negociado, es clave para el futuro del proceso, ya que recogerá demandas sociales y aportes científicos y técnicos.
Coalición de países comprometidos
La conferencia reúne a una coalición de países que, sin incluir a potencias como Estados Unidos o China, representa una base significativa. "Puede parecer un grupo pequeño, pero es una porción importante de la producción global", señaló Högsta. La ausencia de grandes potencias no es un obstáculo definitivo; recordó que los cambios suelen comenzar con coaliciones de países comprometidos. "No se puede esperar a los peores actores. Tiene que haber un grupo que lidere", afirmó.
La diversidad de la coalición —que incluye países productores, economías en desarrollo, naciones del norte y del sur global, y estados vulnerables como los pequeños estados insulares del Pacífico— fortalece el liderazgo.
Compromisos concretos
Uno de los resultados esperados es que los gobiernos definan su pertenencia a esta "coalición de los dispuestos" y asuman compromisos concretos, especialmente planes nacionales y hojas de ruta para reducir la dependencia de combustibles fósiles. "Para que este grupo sea tomado en serio, tiene que demostrar resultados a nivel doméstico", advirtió Högsta.
Sin embargo, la acción individual no será suficiente sin una mayor coordinación internacional. Högsta identificó uno de los principales vacíos: la falta de regulación global sobre la producción de combustibles fósiles. "Las emisiones están reguladas, pero no la extracción", explicó, lo que abre la discusión sobre nuevos instrumentos internacionales, incluso un posible tratado.
Un nuevo camino
El proceso impulsado desde Santa Marta busca llenar ese vacío y complementar los espacios multilaterales existentes. Surge de la frustración acumulada en cumbres climáticas tradicionales, donde ha sido difícil avanzar en decisiones concretas sobre combustibles fósiles. "Este nuevo camino nace de esa frustración y la urgencia", señaló Högsta.
El diagnóstico es claro: el riesgo es real y la situación es grave, pero "no es demasiado tarde". Los avances recientes en energías renovables son una señal de que el problema tiene solución. Lo que falta es voluntad política para actuar con la velocidad que exige la crisis. El llamado desde Santa Marta es a dejar atrás las "medidas a medias" y apostar por acciones concretas, tanto a nivel nacional como internacional.
La clave será mantener el impulso más allá de la conferencia y consolidar un proceso que, según sus promotores, apenas comienza. "Esto tiene que ser el inicio de algo, no el final de una conversación", concluyó Högsta.



