El Ministerio de Minas y Energía publicó esta semana los resultados de una nueva medición del Índice de Pobreza Energética Multidimensional (Ipem), que reveló una mejora significativa: unas 641.000 personas salieron de esta condición en el último periodo. Sin embargo, el informe también evidenció que persisten retos importantes, ya que al menos 9,2 millones de personas continúan en situación de pobreza energética.
Más de 1,4 millones de personas mejoraron su condición energética
El ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, destacó que en las dos últimas mediciones del Ipem, más de 1,4 millones de colombianos lograron superar la pobreza energética. "Hoy podemos afirmar que la transición energética también reduce desigualdades", afirmó Palma. Según el funcionario, esto significa que familias ahora cocinan con energía limpia, niños pueden estudiar en la noche, comunidades tienen conectividad y pequeños productores cuentan con mejores condiciones para desarrollar su actividad económica.
Inversión prioritaria en regiones históricamente rezagadas
El ministro explicó que las mayores reducciones de pobreza energética se registraron en regiones como el Caribe, la Amazonía-Orinoquía y el Pacífico, áreas que tradicionalmente han estado rezagadas. "Cuando iniciamos este Gobierno, entendimos que el mapa energético coincidía con el mapa de las desigualdades sociales", señaló Palma. La estrategia consistió en invertir primero donde nunca antes se había invertido, llegando a La Guajira, Vichada, Guainía, Amazonas, Chocó, Nariño y cientos de municipios rurales mediante comunidades energéticas, sistemas solares, expansión del servicio de gas y soluciones para Zonas No Interconectadas.
Respuesta a las críticas sobre incertidumbre para la inversión
Frente a las críticas de algunos sectores que sostienen que la transición energética ha generado incertidumbre para la inversión, Palma aseguró que la evidencia demuestra lo contrario. "Mientras fortalecíamos la seguridad energética, incorporábamos nuevas fuentes renovables y modernizábamos la regulación, también ejecutábamos una de las mayores estrategias de inclusión energética que ha conocido el país", afirmó. El ministro destacó que billones de pesos llegaron al país por cuenta de la transición energética y que incluso empresas estadounidenses están invirtiendo en proyectos en la Sierra Nevada y La Guajira, a pesar de la postura del presidente Donald Trump en contra de las energías limpias.
Metodología del Ipem: más allá de la infraestructura
El Ipem incorpora variables como conectividad, acceso a tecnologías y condiciones de la vivienda. Palma explicó que "el siglo XXI exige una visión mucho más completa. No basta con tener un cable eléctrico si una familia no puede estudiar, conectarse a internet o conservar medicamentos". El índice, construido con apoyo de la Cepal, mide capacidades reales y no únicamente infraestructura instalada, lo que permite orientar mejor la inversión pública y evaluar el impacto real de las políticas.
Impacto en competitividad y seguridad energética
El ministro subrayó que reducir la pobreza energética también aumenta la productividad. "Un pequeño productor con energía confiable produce más. Una empresa ubicada en una región con mejor infraestructura energética reduce costos. Una familia que disminuye su gasto en energía tiene mayor capacidad de consumo", explicó. En cuanto a la compatibilidad entre el componente social y la seguridad energética, Palma afirmó que "no solamente son compatibles; son inseparables. No existe seguridad energética si millones de personas siguen excluidas del acceso a servicios energéticos modernos". Durante estos años, se fortaleció el seguimiento al sistema energético, se impulsó nueva capacidad de generación, se promovieron energías renovables y se llevaron soluciones concretas a miles de hogares.



