¿Cuánto cuesta organizar un Mundial? El retorno para los países sede
Costo de organizar un Mundial: ¿vale la pena para los países sede?

Organizar un Mundial de fútbol es uno de los eventos más costosos y complejos que puede asumir un país. Las cifras varían enormemente, pero en promedio, los países sede invierten entre 10.000 y 30.000 millones de dólares en infraestructura, estadios, seguridad y logística. Sin embargo, el retorno económico no siempre está garantizado.

Costos directos e indirectos

Según un informe del Banco Mundial, los costos directos incluyen la construcción o renovación de estadios, aeropuertos, carreteras y sistemas de transporte público. Por ejemplo, Brasil gastó alrededor de 15.000 millones de dólares para el Mundial de 2014, mientras que Rusia invirtió más de 14.000 millones en 2018. Catar, sede del Mundial 2022, superó los 220.000 millones, aunque gran parte se destinó a proyectos de desarrollo a largo plazo.

Los costos indirectos, como el aumento de la seguridad y los servicios públicos, también son significativos. Un estudio de la Universidad de Oxford señala que el 80% de los proyectos de infraestructura para Mundiales superan el presupuesto inicial.

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Beneficios económicos

El retorno económico se mide en términos de turismo, inversión extranjera y empleo. Durante el Mundial, los países sede reciben millones de visitantes. En 2014, Brasil registró 1,5 millones de turistas extranjeros, generando ingresos por 3.000 millones de dólares. Alemania, en 2006, obtuvo un impacto económico de 10.000 millones.

Sin embargo, los beneficios a largo plazo son más difíciles de cuantificar. Un informe de la FIFA indica que los países sede experimentan un aumento del 10% en el turismo en los cinco años posteriores al evento. No obstante, algunos economistas cuestionan estos datos, argumentando que el efecto es temporal.

El caso de Sudáfrica 2010

Sudáfrica invirtió 4.300 millones de dólares en el Mundial de 2010. El evento generó 130.000 empleos temporales y un aumento del turismo del 15% ese año. Sin embargo, el país aún enfrenta críticas por el uso de fondos públicos en estadios que hoy están subutilizados.

¿Vale la pena?

La respuesta depende de cada país. Para naciones con economías emergentes, el Mundial puede ser un catalizador para modernizar infraestructura. Pero para otros, el alto costo puede generar deuda pública. Según el economista Andrew Zimbalist, "los beneficios económicos suelen ser exagerados por los gobiernos y la FIFA. La realidad es que la mayoría de los países no recuperan su inversión".

En conclusión, organizar un Mundial es una apuesta arriesgada. Los países sede deben evaluar cuidadosamente los costos y beneficios, considerando no solo el impacto económico, sino también el legado social y deportivo.

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