Mundial de Fútbol 2026: Impacto en la productividad laboral
Mundial 2026: Impacto en productividad laboral

La Copa Mundial de la FIFA es uno de los eventos deportivos más codiciados del planeta. Es el torneo más importante del fútbol y uno de los certámenes más vistos, el cual genera cuantiosas cifras para la economía por el turismo y el comercio, entre muchas otras actividades. La atención que genera hace que muchas personas desatiendan sus quehaceres diarios, lo que genera impactos en materia de productividad.

Duración del torneo y horarios laborales

En 39 días de competencia hay 104 partidos, de los cuales 72 son de la fase de grupos y 32 de las fases finales. La fase de grupos se jugará entre el 11 de junio y el 27 de junio, y por día habrá entre tres y cuatro partidos. El problema, desde la óptica de la productividad, es que algunos de estos cotejos se desarrollan en horario laboral. En algunos casos los compromisos son a las 11:00 a.m., a las 2:00 p.m. o a las 5:00 p.m., lo que hará que más de un trabajador tenga sus ojos y atención puestos en el torneo y no en sus labores.

En promedio, cada partido dura dos horas: dos tiempos de 45 minutos, más 15 minutos de entretiempo y los tiempos de reposición. En las finales se puede alargar el asunto si el partido termina en tablas, porque hay tiempo extra (20 minutos más) e incluso penales.

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Horas totales dedicadas al Mundial

Para redondear, si por cada partido se destinan dos horas, para ver todos los compromisos del mundial se deberán emplear 208 horas. Si a esto se le saca un promedio, y usted ve todos los partidos, por día se tomará 5 horas y 20 minutos; es decir, más de media jornada laboral. Si bien son muy pocos los que lograrán la gesta de ver los 104 partidos, esto no omite que muchos cambiarán su rutina diaria para seguir los encuentros, lo que no solo afecta la vida cotidiana, sino que también impacta en la productividad.

Pérdidas globales estimadas

Un sondeo hecho a 8.000 trabajadores de ocho de los países clasificados al Mundial, elaborado por la firma UKG, revela que el desarrollo del torneo generará pérdidas de productividad de al menos US$17.000 millones, como consecuencia de los costos ocultos derivados del ausentismo o el presentismo, entendiendo esto último como aquellas personas que están en sus lugares de trabajo, pero no realizan sus labores.

Los países más afectados serían EE.UU., con pérdidas por US$11.700 millones; Alemania, con US$1.340 millones, y Reino Unido, con US$912 millones.

Estrategias de los empleados

Esto también se reflejará en el aumento de permisos, incapacidades, solicitudes de vacaciones, entre muchas otras “estrategias” para poder ver los partidos. Según la encuesta de UKG, 37% de los empleados buscará reajustar sus jornadas laborales; 27% estima que faltará a su trabajo, llegará tarde o se irá temprano, y algunos son más osados, se estima que 26% pondrá el partido, o resúmenes, en su oficina sin importar si su jefe lo permite o no.

Impacto en Colombia según expertos

Nathalie Peña García, profesora investigadora del Cesa, aseguró que estas pérdidas en la productividad no necesariamente serán lesivas para el aparato productivo, ya que otros sectores tendrán picos, lo que compensaría esos parones por los partidos. Pero, con estas estimaciones se podría bosquejar el impacto que tendrá el Mundial en Colombia.

“Una estimación gruesa permite pensar que un partido de la selección en horario laboral podría representar una pérdida bruta de productividad dependiendo de cuántos trabajadores estén impactados, horas efectivas y también de hasta dónde llegue Colombia en el Mundial. Por ejemplo, si entre cuatro y ocho millones de trabajadores reducen su productividad entre dos y tres horas, el impacto bruto podría moverse aproximadamente entre los $280.000 millones y $840.000 millones por partido”, dijo Peña, haciendo hincapié en que esto no es una variable que podemos estudiar de manera autónoma, sino que debe leerse como una pérdida bruta de potencial y no como una pérdida neta automática, porque parte del tiempo puede recuperarse, parte de la jornada puede reorganizarse, o la actividad económica se puede mover hacia otros sectores.

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Otra lectura es la que hace Carlos Salgado, jefe del departamento de mercadeo de la Escuela Internacional de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad de La Sabana, señalando que, si se toma como referencia el PIB anual, una hora completa de actividad económica equivale aproximadamente a $927.000 millones, si se distribuye el PIB en una jornada laboral estándar. Entonces: “mi estimación es que el Mundial podría representar para Colombia una pérdida o desplazamiento de productividad entre $550.000 millones y $2,2 billones durante todo el torneo”.

Salgado recalca que para un partido de Colombia en horario laboral, si llegara a ocurrir en fases finales, el impacto bruto podría estar en un rango de $100.000 millones a $650.000 millones, por partido.

Recomendaciones para las empresas

Ambos expertos coinciden en que la coerción por parte de las empresas sobre el Mundial va a generar más problemas, por lo que se sugiere ser muy claro con los empleados desde el principio en si se podrán ver o no los partidos, en qué espacios y condiciones, y si este tiempo perdido se compensará.

“La clave es que la flexibilidad no se perciba como privilegio de unos pocos, sino como una gestión razonable de una coyuntura nacional y mundial. Si Colombia avanza, entonces el mundial puede convertirse en un momento de cohesión interna (…) Si las empresas que entiendan eso pueden convertir un riesgo de productividad en una oportunidad de cultura organizacional, que más adelante eso le va a retornar en beneficios, no solamente de dinero, sino también de compromiso con la empresa”, señaló Peña.

El impacto en la productividad se mitiga con la planeación

Según Lorena Cruz, decana de ciencias económicas de la Universidad San Buenaventura, aunque el Mundial podría afectar la productividad en el país, el impacto sería limitado en la fase de grupos, ya que los partidos de la Selección se jugarán fuera de la jornada laboral.

Además, el torneo puede impulsar el consumo en categorías como televisores, alimentos y bebidas. “El balance final dependerá de si cada compañía convierte el torneo en herramienta de clima laboral o lo deja correr como ausentismo encubierto”, manifestó la experta.