La multinacional canadiense Libero Cobre retomará la exploración de cobre y molibdeno en Mocoa, Putumayo, luego de lograr la integración de dos títulos mineros de exploración en uno solo. Según el medio local Mi Putumayo, el 21 de abril quedó inscrito en el Registro Minero Nacional el contrato de concesión integrado FJT-141, que fusiona los títulos FJT-131 y FJT-141.
En entrevista con ese medio, Iván Darío Casas, gerente de sostenibilidad del proyecto, afirmó que oficialmente se reiniciará la exploración. “Quiere decir que vamos a tener un mayor tiempo para poder generar nuestros estudios geológicos, que es lo que hace la empresa”, dijo. También señaló que la integración logró excluir la Reserva Forestal Protectora de la Cuenca Alta del Río Mocoa, donde se encuentra el río Putumayo, uno de los dos más importantes de la región, que antes estaba incluida en los títulos mineros. “Somos la primera empresa que hace una devolución voluntaria de un área protegida que estaba dentro del título, sobre la cual nunca se hizo ningún trabajo”, sostuvo Casas.
Por su parte, la Agencia Nacional de Minería (ANM) informó a La Silla Vacía que la integración de los títulos implica que ahora solo habrá un programa único de exploración, y Libero Cobre deberá realizar un único estudio geológico, ambiental y social.
Un proyecto que ha generado tensión
Libero Cobre llegó hace varios años al territorio con el fin de explorar y, eventualmente, explotar cobre y molibdeno. Como se ha reportado, el proyecto plantea dudas sobre sus impactos ambientales, y una parte de la población —incluyendo indígenas y organizaciones ambientalistas— se opone a su realización. En octubre del año pasado, el proyecto culminó su proceso de consulta previa con el resguardo indígena Condagua, proceso que se adelantaba por una tutela interpuesta por la comunidad. Los títulos mineros se traslapan con este resguardo y con la zona de reserva forestal declarada por Corpoamazonia. En la consulta se acordaron compensaciones enfocadas en inversiones sociales en educación, formación de autoridades indígenas e integración de conocimientos ecológicos indígenas en la gestión ambiental del proyecto.
Sin embargo, la población en Mocoa está dividida: algunos consideran que el proyecto pondría en riesgo el agua y la biodiversidad de esta zona donde confluyen los Andes y la Amazonía. Además, es un área geológicamente inestable, propensa a movimientos de tierra e inundaciones, como la avalancha de 2017 que dejó más de 300 muertos.
Este artículo se publica gracias a una alianza entre El Espectador e InfoAmazonia, con el apoyo de Amazon Conservation Team.



