Durante años, los arroyos han representado un riesgo en varios sectores de Barranquilla. Ahora, la ciudad ha decidido intervenirlos de manera definitiva y, al mismo tiempo, conectar corredores estratégicos con el río Magdalena. Los antiguos cauces abiertos, llenos de basura y malos olores, se están transformando en vías que reducen los tiempos de viaje y dinamizan la economía local.
Detalles del proyecto vial
El proyecto contempla la prolongación de la calle 84, en el norte de Barranquilla, hasta su conexión con el Gran Malecón, sobre un tramo aproximado de 1,79 kilómetros. A esto se suman la canalización de la carrera 75B, entre calles 86 y 82, y la ampliación de la Vía 40, entre calles 82 y 85, una de las arterias más transitadas del norte de la capital del Atlántico.
Según información conocida por este medio, la administración distrital planea que estas nuevas vías, construidas sobre los canales de arroyos, se desarrollen bajo la directriz de consolidar espacios de calidad tanto para conductores como para peatones.
“El impacto es muy importante porque este es un arroyo que lo que deja son basuras y malos olores. Si lo estamos haciendo en todos lados, tenemos que hacerlo aquí”, señaló el alcalde Alejandro Char durante una inspección en la zona.
Una vía clave para conectar la ciudad con el río
Uno de los ejes centrales del proyecto es la continuidad de la calle 84, que se convertirá en una conexión directa hacia el Gran Malecón, uno de los espacios públicos más representativos de Barranquilla. “Vamos a tener tres frentes de obra para acelerarla rápidamente. Esta es la continuación de la calle 84, que va a estar encima de este arroyo y va a llegar hasta el Malecón. Yo diría que esta va a ser de las vías más importantes que van a comunicar toda Barranquilla con el Malecón”, explicó Char.
La nueva vía contará con dos calzadas vehiculares, cada una con dos carriles por sentido, para un total de cuatro carriles. Esto permitirá mejorar la capacidad del corredor y descongestionar otras rutas cercanas. En paralelo, la ampliación de la Vía 40 pasará de cuatro a seis carriles en el tramo intervenido, lo que incrementará la fluidez en una zona con alto flujo vehicular, especialmente en horas pico.
Para el mandatario, el alcance de la obra va más allá del tránsito: “Lo que viene para la gente es prosperidad, visibilidad, es llegar a la casa más temprano, compartir con la familia, es tener más negocios en el sector”.
Obras hidráulicas y urbanismo incluyente
El proyecto no solo contempla infraestructura vial. Uno de sus componentes técnicos más relevantes es la canalización de arroyos, una intervención clave en una ciudad históricamente afectada por inundaciones durante temporadas de lluvia. En este caso, las obras permitirán recoger aguas provenientes de sectores como San Salvador, Siape y el entorno del Parque de la Electrificadora, conduciéndolas de manera controlada hacia el sistema hidráulico intervenido.
En los frentes de trabajo ya se reportan avances concretos. En la calle 82, entre carreras 76 y 77, se han excavado cerca de 1.200 metros cúbicos de material, mientras que la construcción de zapatas y muros del canal alcanza 82 metros lineales. Adicionalmente, en la acera sur de la Vía 40 ya se han fundido 80 metros lineales, como parte de la ampliación del corredor.
La intervención también incluye la construcción de andenes accesibles, señalización táctil, rampas, zonas verdes y mobiliario urbano. A esto se suma la modernización del alumbrado público, la subterranización de redes eléctricas y de telecomunicaciones, y la reposición de redes de acueducto y alcantarillado donde sea necesario.
Predios, glorieta y retos comunitarios
El desarrollo del proyecto también implica procesos de adquisición predial, especialmente en el sector de Siape, donde se proyecta la construcción de una glorieta que facilitará la conexión con la avenida al río. El secretario de Infraestructura, Rafael Lafont, explicó que estos trámites avanzan con avalúos ya realizados y gestiones en curso por parte de la Alcaldía y la empresa de desarrollo urbano. “Después que llega la 75, llegas en doble calzada al Malecón. Para doblar y tomar la avenida al río tiene que haber una glorieta. Eso ya está en trámite”, indicó el funcionario.
Sin embargo, no todo ha sido fluido. En algunos puntos, como la intersección de la Vía 40 con calle 84, residentes han expresado preocupaciones por la posible eliminación de un separador vial que actualmente sirve como zona de espera para peatones, incluidos niños y adultos mayores. Según Lafont, las autoridades han sostenido reuniones con la comunidad y entidades de movilidad, aunque persisten diferencias entre organizaciones locales sobre las soluciones a implementar. El reto, en este sentido, será lograr consensos que permitan avanzar en la obra sin comprometer la seguridad vial ni la aceptación de los barranquilleros.
Si la promesa se cumple, la nueva calle 84 no solo conectará puntos en el mapa, sino también tiempos, oportunidades y formas de habitar la ciudad.



