Un informe reciente de la Asociación para el Desarrollo Integral del Transporte Terrestre Intermunicipal (Aditt) revela la crítica situación económica que enfrenta el sector debido a la drástica disminución de pasajeros en los últimos meses, especialmente en los departamentos del suroccidente colombiano. Según el análisis, solo en los últimos cuatro días la cantidad de viajeros en el corredor del suroccidente se redujo en un 40%, lo que equivale a 79.483 personas que dejaron de utilizar los servicios de buses intermunicipales. Además, se cancelaron 7.060 despachos en tiempo récord.
Cali lidera las pérdidas
Las empresas más afectadas son las de Cali, que reportaron una disminución de 42.937 usuarios. Le siguen Popayán con menos 16.680, Pasto con menos 12.968 e Ipiales con menos 6.897 viajeros. Los empresarios atribuyen esta caída a una pérdida de confianza en el transporte terrestre, sumada a la mala calidad de las vías que genera largos retrasos, la inseguridad vial por atentados como el de Cajibío, y el clima invernal que provoca peligrosos derrumbes. También señalan que los vuelos nacionales a precios asequibles compiten directamente con los buses interdepartamentales.
Pérdidas millonarias
Según Aditt, las pérdidas superan los $4.000 millones de pesos. Solo en Cali, el sector dejó de recibir $2.576 millones. Popayán registró pérdidas por casi $1.000 millones, Pasto por $778 millones e Ipiales por más de $413 millones. La organización advierte que esta crisis es tan grave que podría impedir que las empresas paguen sus obligaciones básicas como impuestos, se estabilicen con créditos financieros e incluso renueven sus flotas de buses. Si la situación se prolonga, temen un colapso del servicio.
Aditt también informó que otras regiones como Boyacá y Santander sufren pérdidas por más de $4.300 millones y una baja de 70.000 pasajeros. En total, el sector acumula pérdidas de $9.000 millones, lo que está tambaleando la estructura del servicio nacional de transporte terrestre.
En febrero de este año, la organización Cali Cómo Vamos ya había reportado una disminución de 2,1 millones de pasajeros en el transporte público tradicional de la ciudad, mientras crecía el uso de aplicaciones, taxis y el MIO.



