Un estudio del Departamento de Estudios Económicos e Información de Camacol Bogotá & Cundinamarca reveló que 535.000 hogares en Bogotá pagan en arriendo informal una suma equivalente o superior a la cuota mensual que costaría adquirir una vivienda formal nueva con subsidios. Según el análisis, el 70% de los hogares que arriendan en la informalidad ya destinan al menos 491.061 pesos mensuales, monto calculado para un crédito hipotecario de una vivienda de interés prioritario de 117 millones de pesos.
El peso de la informalidad urbana en Bogotá
El informe señala que 554.000 hogares, equivalentes al 22% del total de la ciudad, habitan en manzanas de origen informal. Estas zonas, concentradas en localidades como Bosa, Usme, San Cristóbal y Ciudad Bolívar, aportan apenas el 3,9% del valor catastral total de Bogotá, estimado en 820 billones de pesos para 2024. Edwin Chirivi, gerente de Camacol Bogotá & Cundinamarca, explicó que “nos toca a nosotros o a todo el resto de la ciudad, como es natural, compensar la necesidad de infraestructura”.
De las 38.000 manzanas residenciales de Bogotá, 12.324 tienen origen informal, es decir, se construyeron sin licencia, en condiciones precarias o sobre zonas de riesgo ambiental. El valor catastral de esos predios asciende a 32,3 billones de pesos, apenas el 3,9% del total. Chirivi señaló que “esa zona roja solamente le aporta impuestos prediales a la ciudad un 4%, mientras ocupa el 22%”.
El costo del arriendo informal frente a la vivienda formal
El estudio calcula que 766.000 hogares en vivienda informal pagan arriendo, moviendo 5,7 billones de pesos al año en ese mercado paralelo. El esfuerzo financiero promedio equivale al 33% del ingreso del hogar, unos 620.000 pesos mensuales, y “les puede costar hasta el 40% de su ingreso”, precisó Chirivi.
Camacol comparó ese esfuerzo con la cuota de un crédito hipotecario para una vivienda de interés prioritario de 117 millones de pesos (90 salarios mínimos). Con un ahorro para cuota inicial de 11,7 millones (10%), subsidios por 65 millones (20 salarios mínimos de oferta preferente y 30 de caja de compensación), y un crédito remanente de 40,3 millones a 180 meses con tasa efectiva anual del 13%, la cuota mensual resultante es de 491.061 pesos. Este valor es inferior a lo que ya pagan cientos de miles de hogares en arriendo informal.
Políticas públicas y desafíos para el nuevo gobierno
Chirivi insistió en que “lo que queremos promover desde el gremio es no descuidemos esa Bogotá, atendámosla con infraestructura, con servicios sociales, con equipamiento”. El directivo advirtió que la confianza institucional depende de que se honren los acuerdos de cofinanciación, especialmente los recursos para la segunda línea del metro. “Si garantizamos que en los acuerdos de cofinanciación que tiene el país, el gobierno nacional con el distrito, se honra muy bien, seguiremos con esta dinámica de lanzamiento de proyectos”, afirmó.
Además, pidió que Mi Casa Bogotá se convierta en una política distrital permanente, con un rubro presupuestal estable, para evitar la experiencia de Mi Casa Ya a nivel nacional. También solicitó al Ministerio de Vivienda, Ciudad y Territorio asumir un rol articulador para un plan regional metropolitano de ordenamiento territorial. “Necesitamos repensar desde la visión nacional y con la construcción colectiva de todos los municipios un plan regional metropolitano de ordenamiento”, sostuvo.



