Colombia continúa posicionándose entre los países con mayor encarecimiento de la vivienda en la última década, según el más reciente informe de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (Ocde). El país ocupa el octavo lugar entre las economías miembro con mayores incrementos acumulados en los precios de los inmuebles desde 2015, luego de que el índice alcanzara 155 puntos durante el segundo trimestre de 2026.
¿Qué significa este índice?
La metodología de la Ocde asigna un valor de 100 a los precios observados en 2015, año que la organización utiliza como base para sus mediciones. A partir de allí, calcula la variación acumulada. Un índice de 120 indica un aumento del 20%, mientras que uno de 155 refleja un incremento del 55%. Esto implica que los precios de la vivienda en Colombia son hoy un 55% más altos que hace once años, cuando inició la medición.
Turquía lidera el ranking con incrementos extremos
El caso más extremo dentro de la Ocde es el de Turquía, cuyo índice supera los 2.100 puntos. Esto significa que los precios de la vivienda en ese país se han multiplicado más de 20 veces desde 2015. Detrás de este comportamiento se encuentran los elevados niveles de inflación y la fuerte depreciación de la moneda local durante los últimos años. Más allá de este caso excepcional, Colombia permanece dentro del grupo de naciones donde la vivienda más se ha valorizado en la última década.
Factores estructurales detrás del encarecimiento
Para Clara Inés Pardo, profesora titular de la Escuela de Administración de la Universidad del Rosario, las economías que ocupan los primeros lugares del ranking comparten varios factores estructurales. "Los países que han experimentado mayores incrementos desde 2015 presentan crecimiento poblacional, migración internacional, insuficiente construcción de vivienda y una oferta que crece más lentamente que la demanda", explicó la académica. Además, señaló que en numerosos mercados también influyeron las bajas tasas de interés observadas entre 2015 y 2021, las cuales impulsaron la valorización de los activos inmobiliarios y facilitaron el acceso al crédito.
Inflación y déficit habitacional en Colombia
En el caso colombiano, el comportamiento de los precios responde también a factores internos. Uno de los más relevantes fue la inflación registrada entre 2022 y 2024, cuando el país alcanzó algunos de los niveles más altos de las últimas dos décadas. "Colombia registra uno de los incrementos acumulados más altos de América Latina. El índice ha superado los 150 puntos frente a la base de 2015, lo que implica un aumento superior al 50% en el período", señaló Pardo. La profesora recordó que una parte importante de los contratos de arrendamiento se ajusta con base en la inflación. Como consecuencia, el fuerte incremento del Índice de Precios al Consumidor (IPC) terminó trasladándose al mercado inmobiliario y contribuyó al encarecimiento de la vivienda observado en los últimos años.
A ello se suma el déficit habitacional que aún enfrenta el país. Aunque la construcción ha avanzado en distintas regiones, la oferta continúa siendo insuficiente frente al crecimiento de la demanda, especialmente en las principales ciudades. "La combinación de inflación elevada y crecimiento sostenido de la demanda urbana hace que Colombia destaque frente a otros países", agregó la experta.
Cambios en el comportamiento de los hogares
Los cambios en el comportamiento de los hogares también han influido en esta tendencia. Cada vez más jóvenes aplazan la compra de vivienda debido a las altas tasas hipotecarias, las dificultades para reunir la cuota inicial y una menor capacidad de ahorro. Como resultado, una mayor proporción de hogares permanece por más tiempo en el mercado de arrendamiento, aumentando la presión sobre este segmento. La migración internacional también ha desempeñado un papel relevante. Durante los últimos años, varias ciudades colombianas han recibido nuevos flujos de población que incrementaron la necesidad de vivienda y ejercieron presión sobre la oferta disponible.
Presión en las principales ciudades
Bogotá concentra buena parte de esta dinámica. La capital continúa atrayendo habitantes por su oferta laboral, educativa y de servicios, mientras enfrenta limitaciones para ampliar el suelo urbanizable y desarrollar nuevos proyectos de vivienda. "La llegada de población, la concentración de empleo y el crecimiento de hogares unipersonales han mantenido una presión constante sobre el mercado de vivienda", explicó Pardo. Medellín también enfrenta una demanda creciente, impulsada por el turismo internacional, la expansión de los alquileres de corta estancia y el crecimiento de actividades asociadas al sector tecnológico. En Barranquilla, por su parte, el desarrollo industrial y portuario ha fortalecido la demanda de vivienda en distintos segmentos del mercado.
Perspectivas futuras
Las perspectivas para los próximos años apuntan a una moderación en el ritmo de crecimiento de los precios, aunque no necesariamente a una reducción. La desaceleración de la inflación y un entorno de tasas de interés más bajas podrían aliviar parte de las presiones observadas recientemente. Sin embargo, persisten factores que podrían sostener la tendencia alcista en el mediano plazo. Entre ellos figuran el déficit habitacional, la menor construcción de vivienda social y las restricciones para ampliar la oferta en algunas ciudades con alta demanda. Pardo estima que los precios de la vivienda y los alquileres podrían crecer entre 4% y 7% anual durante los próximos cinco años.
Comparativa internacional
Europa tiene el aumento de costos más alto desde los últimos diez años. Además de Turquía, Hungría, Lituania y Eslovenia ocuparon los primeros lugares. En el primer caso obtuvo 211,5 durante el segundo trimestre del año, mientras que en los otros dos casos fue de 190 y 189,3, respectivamente. Irlanda, Estonia y Chequia continuaron con el listado. Al otro lado de la tabla, con el aumento de precios más bajo, está Japón, que mantuvo su tasa en comparación a 2015 con 100. Le siguieron Corea (110,1), Francia (111,1), Suiza (114,6) y España (115,8), dejando en primer lugar al continente asiático.



