León de Greiff, uno de los poetas más destacados del siglo XX en Colombia, nació el 22 de julio de 1895 en Medellín y falleció el 11 de julio de 1976 en Bogotá. Utilizó varios seudónimos para firmar sus obras, entre los que destacan Leo Le Gris, Matías Aldecoa, Sergio Stepanski y Gaspar von der Nacht. Su vida estuvo marcada por una dualidad: de día trabajaba como empleado público experto en estadística y contaduría, mientras que de noche se entregaba a la bohemia y la poesía.
Un poeta de múltiples facetas
Desde los dieciséis años hasta poco antes de su muerte, De Greiff escribió poemas con pasión desbordada. Era un lector ávido y un hombre polifacético, capaz de habitar en varios mundos. Esto lo llevó a crear numerosos heterónimos, personajes que encarnaban sus múltiples facetas. Sin embargo, el centro de su poesía era su propio yo, representado como un “lúgubre poeta” noctívago y solitario, comparándose con Segismundo, Hamlet y don Quijote.
Rechazo a la mentalidad mercantil
De Greiff tenía un espíritu aristocrático que lo llevaba a desdeñar la mentalidad mercantil y parroquial de su entorno. Se afirmaba como un ser anárquico, pesimista y ensimismado, que encontraba solaz solo entre los libros y sus versos. En muchos poemas aparece el tópico de la huida, típico de simbolistas y modernistas, una fuga imaginaria a mundos lejanos y exóticos, propiciada por el alcohol y la locura.
Un espíritu burlón y escéptico
León de Greiff no era amargo ni cínico; su espíritu era burlón, escéptico y lleno de humor. Amaba el juego, la hipérbole y la extravagancia. Sus contemporáneos lo pintaron como un excéntrico, original y deseoso de romper con la convención. A pesar de su escepticismo, creía en el poder de las palabras y en la belleza de la poesía, el arte y la música.
Erudición al servicio de la poesía
La cultura de De Greiff era amplísima, y la erudición nutría su poesía, no para reverenciarla, sino para ponerla al servicio de sus ideas y a veces para mofarse de ella. Era culterano como Góngora y conceptual como Quevedo. En sus poemas abundan onomatopeyas, aliteraciones, anacronismos y neologismos. Un ejemplo es su poema “Balada del mar no visto”, donde combina cadencias amplias y cortas con maestría, similar a la de Rubén Darío.
Sonetos que muestran su genio
En los sonetos recogidos en este libro, más allá de las destrezas del versificador, se encuentra la capacidad de síntesis y precisión, y el rigor en el manejo de la métrica y la rima. La obra completa del escritor puede consultarse y descargarse libremente en el Portal de Libros de la Universidad Nacional de Colombia, gracias al trabajo de la familia de León de Greiff y de la UNAL.
Como señala la poeta Piedad Bonnett en su texto, “León de Greiff estaba poseído por la poesía. Escribía con pasión desbordada, como si de eso dependiera su vida, pero también sin un anhelo de gloria o de éxito inmediato. Para él la escritura era una vocación”.
La recopilación de los sonetos fue realizada por Hjalmar de Greiff, con revisión de Alexis de Greiff A. La obra completa está disponible en https://portaldelibros.unal.edu.co/.



