La epidemia de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) ha alcanzado una cuarta provincia, Alto Uele, lo que amplía el brote a todo el noreste del territorio, donde residen aproximadamente 15 millones de personas. El Instituto Nacional de Investigaciones Biomédicas (INRB) confirmó la detección de un nuevo caso en esa región fronteriza con Sudán del Sur y República Centroafricana. El balance oficial asciende a 360 fallecidos entre 1.274 casos confirmados.
Nuevo foco en Alto Uele y cadena de transmisión
El nuevo contagio fue identificado en una persona que había viajado desde Bunia, capital de la provincia de Ituri, considerada el epicentro de la epidemia. Según una fuente sanitaria consultada por la AFP, la persona infectada falleció, lo que mantiene la alerta entre las autoridades por la expansión del virus hacia nuevas zonas del país.
El brote actual está provocado por la cepa Bundibugyo del virus del ébola. El INRB señaló que esta variante no cuenta con una vacuna ni con un tratamiento homologado, lo que representa un desafío adicional para los equipos sanitarios encargados de contener la propagación de la enfermedad.
Propagación del virus y dificultades para contenerla
Hasta ahora, la cepa Bundibugyo había sido detectada en tres provincias: Ituri, la más afectada, además de Kivu del Norte y Kivu del Sur. Con la confirmación del caso en Alto Uele, la epidemia se extiende a una cuarta provincia. Las autoridades sanitarias trabajan en reconstruir la cadena de transmisión e identificar a las personas que pudieron haber estado en contacto con los casos confirmados.
El ébola es una enfermedad viral mortal que se transmite por contacto directo con fluidos corporales y puede provocar fiebre hemorrágica y fallo multiorgánico. Uno de los principales focos de transmisión continúa siendo la realización de ritos funerarios tradicionales, ya que el cadáver de una persona fallecida por ébola es extremadamente contagioso. Los equipos humanitarios intentan organizar entierros bajo estrictas medidas sanitarias, pero enfrentan una fuerte desconfianza de parte de algunas comunidades.
Centros de tratamiento saturados y emergencia prolongada
La evolución del brote ha puesto bajo presión al sistema de atención. Organizaciones humanitarias y científicos sostienen que las autoridades sanitarias tardaron en detectar la circulación del virus. Según investigaciones epidemiológicas aún pendientes de confirmación, las primeras muertes sospechosas relacionadas con este brote podrían remontarse al mes de enero.
Los centros de tratamiento de ébola, instalados con apoyo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) y diversas ONG, presentan una ocupación superior a su capacidad. De acuerdo con el Instituto Nacional de Salud Pública (INSP), estos centros registran una tasa de ocupación superior al 138%, reflejo del incremento de pacientes que requieren atención especializada. La emergencia también ha afectado al personal sanitario: hasta el momento, 78 trabajadores de la salud se han contagiado durante la respuesta al brote y 18 de ellos han fallecido.
Expertos y autoridades sanitarias coinciden en que, más de seis semanas después de la declaración oficial de la epidemia, todavía no se ha alcanzado el punto máximo de contagios. Las proyecciones indican que la crisis sanitaria podría prolongarse entre seis meses y un año. Con la llegada del virus a una cuarta provincia, las autoridades mantienen las labores para identificar nuevos contagios y cortar las cadenas de transmisión, mientras la capacidad hospitalaria continúa bajo presión y persisten las dificultades para aplicar las medidas sanitarias en las comunidades afectadas.



