El Canal de Panamá proyecta que sus ingresos para el año fiscal 2026 superarán la estimación inicial de US$5.200 millones, según declaró Ilya Espino de Marotta, la nueva administradora de la Autoridad del Canal de Panamá. Este incremento se debe al cierre del estrecho de Ormuz, que redirigió un mayor tráfico marítimo hacia la vía interoceánica que conecta el Caribe con el Pacífico.
Impacto del cierre del estrecho de Ormuz
En el punto más álgido de la crisis, el Canal de Panamá gestionó entre 40 y 41 barcos por día, superando el promedio habitual de 34 a 35. Espino de Marotta explicó en una entrevista el jueves que los ingresos del año fiscal, que concluye el 30 de septiembre, serán “un poco superiores” al pronóstico inicial, gracias al aumento del tráfico y a los pagos de subastas de buques dispuestos a pagar por cruces prioritarios. En abril, un barco pagó US$4 millones adicionales para saltarse la fila, ya que los tiempos de espera para cruces no reservados se habían alargado.
Los buques cisterna de gas natural licuado (GNL) acudieron en masa al canal, ya que compradores de Japón, China y Corea recurrieron a proveedores estadounidenses para reemplazar a los productores de Medio Oriente, como Qatar, afectados por la guerra en Irán. También aumentó el tránsito de petroleros que transportaban crudo estadounidense hacia Asia.
Tráfico actual y perspectivas
Actualmente, el tráfico se ha reducido a entre 36 y 38 buques diarios, pero las reservas para junio y julio son sólidas, lo que contribuirá al incremento de ingresos. El canal registra un promedio de un buque metanero por día, ya que los proveedores estadounidenses continúan enviando GNL a Asia incluso después del acuerdo para reabrir el estrecho de Ormuz. Espino de Marotta señaló que este comercio había desaparecido en gran medida en los últimos años, cuando los compradores europeos absorbían el suministro estadounidense tras la invasión rusa de Ucrania.
Proyectos de expansión y gestión
Espino de Marotta, ingeniera panameña graduada de la Universidad Texas A&M, ha trabajado en el canal durante 41 años. Supervisó la ampliación del canal inaugurada en 2016 y fue nombrada administradora adjunta en 2019. En mayo, la junta directiva la designó administradora para el período 2026-2033, y asumirá el cargo en septiembre. Entre los proyectos que supervisará se incluyen una nueva presa y embalse, dos puertos y un gasoducto de GLP, con un costo total estimado de US$8.500 millones.
“El canal siempre ha sido una institución con una planificación a largo plazo”, afirmó Espino de Marotta. “Estamos ejecutando un plan estratégico muy ambicioso para los próximos 10 años”.
Contexto geopolítico y financiero
El año pasado, Donald Trump amenazó con recuperar el control del canal debido a la supuesta injerencia china. En enero, el Tribunal Supremo de Panamá anuló un contrato con la empresa hongkonesa CK Hutchison Holdings para operar dos puertos cerca del canal. El gobierno del presidente José Raúl Mulino tomó el control de los puertos y adjudicó su operación interina a APM Terminals (división de AP Moller-Maersk) y a Mediterranean Shipping Co.
Según Espino de Marotta, el canal está precalificando a los licitadores para el embalse y sus propias terminales portuarias, independientes de las que operaba CK Hutchison, y prevé que la construcción comience a finales de 2027 o principios de 2028. La autoridad del canal está en conversaciones con la industria energética para definir los detalles del gasoducto, incluidos los hidrocarburos que transportará, y espera completar todos los proyectos para 2032. La financiación para la presa ya está asegurada, y es probable que el canal recurra a los mercados internacionales y busque préstamos multilaterales para financiar parte de los puertos y el gasoducto.



