Mundial 2026: el torneo más contaminante de la historia, según informe
Mundial 2026: el torneo más contaminante de la historia

Por estos días, millones de personas en el mundo tienen su atención puesta en el Mundial de Fútbol que se celebra en México, Estados Unidos y Canadá. Se recordarán los goles, los debuts de las selecciones y algunos partidos destacados. Sin embargo, el deporte no es lo único relevante en este evento; también lo es su impacto ambiental: la Copa del Mundo de la FIFA 2026 está a punto de convertirse en la más contaminante de la historia. Así lo afirma un nuevo informe del New Weather Institute, que señala que solo la final del torneo, programada para el 19 de julio, generará al menos 9 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente (tCO2e), el principal gas de efecto invernadero que impulsa el cambio climático. En otras palabras, ese único evento emitirá lo mismo que 6.440.000 automóviles durante un año en Reino Unido. Las emisiones totales del torneo podrían alcanzar los 15 millones de tCO2e.

Aumento de emisiones por el nuevo formato

Los datos muestran un incremento en comparación con ediciones anteriores. Esto se debe principalmente al cambio de formato definido por la FIFA. Por un lado, el torneo no se realiza en un solo país, como ha sido tradición (excepto Corea del Sur y Japón en 2002), sino en tres. Por otro lado, hay más selecciones participantes: antes eran 32, ahora son 48. Esto implica más partidos. En Catar 2022 se jugaron 64 encuentros (48 en fase de grupos), mientras que en la presente edición hay 104 (72 en fase de grupos). Para los amantes del fútbol puede ser una buena noticia, pero para el planeta no. “La FIFA está provocando un fuerte aumento en los viajes aéreos de aficionados y jugadores, una de las principales fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) relacionadas con el torneo”, señala el informe elaborado por Científicos por la Responsabilidad Global (SGR), en colaboración con el Fondo de Defensa Ambiental (EDF) y CoolDown – la Red de Acción Climática Deportiva.

El transporte aéreo vinculado a la final de este Mundial emitiría 7,72 millones de tCO2e, mientras que los torneos celebrados entre 2010 y 2022 emitieron en promedio 1,82 millones de tCO2e. Un ejemplo es la selección de Irán: en su fase de grupos jugará dos veces en Los Ángeles y una en Seattle, pero Estados Unidos le negó la estadía, por lo que el equipo debe viajar desde Tijuana, México, para cada partido y regresar después. Esto implica distancias de 219 km con Los Ángeles y más de 2.000 km con Seattle.

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Otras fuentes de emisiones

Otras fuentes importantes de emisiones son la construcción o remodelación de estadios, aunque en este caso no es tan relevante porque los escenarios ya existían. También hay fuentes menores como el consumo de energía. Por ejemplo, el Estadio AT&T en Dallas y el Estadio NRG en Houston son los que tienen mayor consumo energético del mundo debido a su iluminación, pantallas gigantes y sistemas de climatización.

El dilema del aire acondicionado

La FIFA enfrenta un “dilema”, según el estudio. A medida que las temperaturas aumentan, algunos estadios requieren sistemas de aire acondicionado para proteger a jugadores y espectadores. Sin embargo, esa solución incrementa el consumo de energía y las emisiones asociadas al torneo. Se genera un círculo vicioso en el que el cambio climático impulsa medidas que, a su vez, contribuyen a intensificarlo.

Este no es un tema lejano a este mundial: al menos 97 partidos tienen una alta probabilidad de registrar temperaturas superiores a los 28 °C, de acuerdo con Climate Central. Mike Tipton, investigador de la Universidad de Portsmouth, señala que “jugar con temperaturas superiores a los 28 °C cambia el partido, ya que afecta la táctica, el ritmo y la calidad general. Se observa una menor intensidad, menos sprints y posiblemente menos ocasiones de gol”. Estas condiciones hacen que los jugadores tiendan a esforzarse más allá de sus límites naturales.

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Por eso, la FIFA implementó una nueva regla: una pausa de hidratación de tres minutos a mitad de cada tiempo. Esa es la razón por la que el juego se detiene dos veces por partido, independientemente del calor. También explica por qué muchos partidos (como los de Colombia) se juegan en horario nocturno, cuando las temperaturas bajan, y por qué los bancos de suplentes y el cuerpo técnico son climatizados. En los partidos de Colombia en la fase de grupos, el calor tiene altas probabilidades de afectar el rendimiento: 19 % ante Uzbekistán, 88 % ante República Democrática del Congo y 95 % contra Portugal, según Climate Central. Aunque la FIFA es consciente de estas condiciones, las medidas parecen insuficientes, según el informe del New Weather Institute.

Próximos mundiales: 2030 y 2034

El próximo Mundial, en 2030, también tendrá tres sedes oficiales (Marruecos, Portugal y España), pero se jugarán partidos en seis países de tres continentes, incluyendo Argentina, Paraguay y Uruguay para conmemorar los 100 años del torneo. “Este formato fragmentado e intercontinental plantea serias preocupaciones sobre el impacto climático de los largos desplazamientos entre sedes, especialmente en las fases iniciales”, menciona el informe. Se estima que para el Mundial de 2030 se emitirán 9,8 millones de tCO2e, de las cuales 6,1 millones corresponderían a la final en España. El transporte aéreo sería responsable de al menos 4,78 millones de toneladas de CO2e, “una cifra aún muy elevada”, según los autores, quienes asumen que los desplazamientos entre España, Portugal y Marruecos se realizarán por tierra. Las emisiones por construcción de estadios serán bajas, ya que solo se construirá uno nuevo en Casablanca.

Sin embargo, las emisiones volverían a aumentar en 2034, cuando el torneo se realice en Arabia Saudita, un país con escasa infraestructura futbolística y principal productor mundial de petróleo. El informe estima que las emisiones durante ese evento serán de 12,2 millones de tCO2e, a pesar de jugarse en un solo país. El transporte aéreo será la principal causa, con 4,75 millones de tCO2, pero la construcción de nuevos estadios también generará altas emisiones: 2,97 millones, la cifra más alta de los tres torneos, superando el promedio de las finales entre 2010 y 2022 (1,89 millones de tCO2e). Para albergar el evento en Arabia Saudita se necesitarán once nuevos estadios, infraestructura de transporte y alojamiento para millones de visitantes. Además, la Copa del Mundo allí dependerá en gran medida del aire acondicionado, ya que se prevé que se celebre en noviembre y diciembre debido a las altas temperaturas de hasta 45 °C en verano.

Compromisos climáticos de la FIFA

Ante estas estimaciones, el informe del New Weather Institute recuerda a la FIFA el compromiso adquirido en la COP26 de 2021, donde presentó su estrategia climática. Se comprometió a reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 50 % para 2030 y alcanzar la neutralidad de carbono para 2040 mediante 18 acciones específicas. “No obstante, un análisis más detallado revela que solo se han completado dos acciones, dos han logrado avances limitados y 14 no han mostrado ningún progreso visible, lo que representa un índice de cumplimiento del 11 % en tres años”, afirman los autores. Además, la FIFA no ha publicado informes climáticos semestrales, ni el seguimiento de sostenibilidad de la Copa Mundial de 2022, ni la estrategia de sostenibilidad de la Copa Mundial de 2026. “Esta falta de transparencia debilita la confianza y se queda muy lejos de los compromisos climáticos de la ONU, como el Marco de Acción Climática del Deporte”, señalan.

Por ello, el informe hace varias peticiones: reducir los requisitos mínimos de capacidad de los estadios para evitar construir nuevos, fomentar un mayor uso de “zonas de aficionados” en los países anfitriones para reducir desplazamientos, y, principalmente, retirar a los patrocinadores y socios comerciales altamente contaminantes, como Aramco, la compañía estatal de petróleo de Arabia Saudita, cuyo nombre seguramente se verá en las vallas publicitarias de los estadios.