Decenas de estudiantes de bachillerato del sur del Líbano, desplazados por la guerra entre Israel y Hezbolá, se manifestaron el 25 de junio en la plaza Riad Al Solh de Beirut para exigir la cancelación de los exámenes finales. La protesta, que reunió a unas 250 personas de entre 17 y 19 años, logró que el gabinete libanés aprobara la exención de las pruebas oficiales, reemplazándolas por las calificaciones escolares.
Jóvenes desplazados y sin condiciones para estudiar
Alex Hoteit, de 19 años y residente de Dahieh, un sector mayoritariamente chiita de Beirut fuertemente bombardeado por Israel, describió la situación como "realmente injusta". "La gente no tuvo oportunidad de estudiar, sus familias murieron, muchos edificios fueron bombardeados y ahora muchos viven en la calle, personas que yo conozco", afirmó. Hoteit no ha podido regresar a estudiar en los últimos dos meses y solo desea continuar el próximo año sin obstáculos.
Según la Unidad de Gestión de Riesgos de Desastres libanesa, desde el 2 de febrero unas 810.000 personas han sido desplazadas, equivalente al 20% de la población nacional. Muchos de los manifestantes se encuentran entre ellos, habiendo perdido sus hogares y herramientas de estudio. Noah Aiel, de 18 años y originario de Byblos, señaló que "en mi casa no tenemos wifi y solo contamos con tres horas de electricidad al día. Incluso si quisiera estudiar desde mi casa, no tendría cómo ni a qué conectarme".
Presión sobre la ministra de Educación
La protesta apuntó contra la ministra de Educación, Rima Karami, quien había insistido en mantener los exámenes con normalidad. Sin embargo, tras las movilizaciones, el gabinete decidió "eximir a los estudiantes de los exámenes oficiales de bachillerato para el certificado escolar y el bachillerato técnico, basándose en cambio en las calificaciones escolares", según un comunicado del jueves en la tarde. Karami aceptó en rueda de prensa que "es evidente, dadas las circunstancias excepcionales del país, que las autoridades de seguridad y militares no pueden garantizar que los exámenes oficiales se lleven a cabo de forma segura en todo el territorio". Añadió que la decisión se esperaba desde hace más de un mes y que "no se podría seguir demorando ni esperando, porque los estudiantes, sus padres y las universidades necesitan claridad". No obstante, la ministra se mostró molesta y lamentó que la cancelación pudiera haber sido influenciada por "la movilización populista de ciertos partidos que convirtieron el debate educativo en una controversia política, provocando una ola de simpatía" hacia la cancelación.
Acusaciones de manipulación política
Un activista y propietario de bienes raíces en Beirut, de apellido Chebli, afirmó que estos estudiantes "lamentablemente forman parte de una agenda de Hezbolá", quizás sin ser plenamente conscientes. Según él, presionar al gobierno libanés por todos los frentes posibles es el objetivo del grupo, y los jóvenes son especialmente vulnerables a esa lógica: "Aprovechan a los jóvenes para ejercer esa presión", dijo, generando fricción sin recurrir a la violencia.
Sin embargo, los jóvenes comparten historias de lucha y supervivencia. Noah Aiel, sobre la gestión del gobierno, dijo estar "avergonzado de sus políticos" porque escuchan poco a los estudiantes. Incluso circula el rumor de que Karami recibiría incentivos económicos externos para mantener los exámenes. "El gobierno no está manejando la guerra para nada porque no tiene la capacidad para enfrentarse a Israel, no tiene la fuerza militar. Hezbolá es el que de alguna manera está haciendo ese trabajo de protegernos", afirmó.
Apoyo a Hezbolá y críticas al gobierno
Otro grupo de jóvenes chiitas discutió lo que el gobierno podría hacer por ellos si "verdaderamente tuviera interés en la juventud". Mencionaron que, además de la cancelación de exámenes, podrían recibir dinero, casas o lugares donde vivir mientras estudian. Sin embargo, reconocen que el gobierno no tiene la situación económica para llevarlo a cabo. Ahmed Daher, de 18 años, refugiado en Beirut tras el bombardeo de su casa en Nabatieh, opinó: "El gobierno nos está abandonando y está abandonando a la resistencia [Hezbolá]. La resistencia debe ser libre para operar sin cuestionamientos del gobierno, porque son los únicos que hacen algo".
El Sindicato de Docentes criticó la protesta mediante un comunicado, calificándola de "una escena lamentable y humillante para la educación libanesa". Argumentaron que se puso a la opinión pública frente a una realidad educativa, administrativa y de seguridad "que no puede ser ignorada".
El costo humano de la guerra
El movimiento estudiantil se intensificó desde el 2 de junio, cuando un ataque de dron israelí mató a Theodossia, Tony y James Karam en Nabatieh. Theodossia, de 20 años, regresaba a su pueblo tras terminar sus exámenes en Beirut. Su muerte es el recordatorio más amargo de que, en el Líbano actual, cualquier esfuerzo por acceder a la educación puede enfrentarse a un peligro mortal.



