La candidata de derecha Keiko Fujimori se perfila como la ganadora de la elección presidencial en Perú tras alcanzar una ventaja irreversible sobre su rival de izquierda, Roberto Sánchez, al cierre de uno de los comicios más reñidos de la historia reciente de América Latina. Con el 99,86% de las actas escrutadas, Fujimori reúne el 50,118% de los votos frente al 49,882% de Sánchez, según datos de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE) publicados en su página web. La diferencia supera los 43.000 votos, con más de 19 millones de sufragios contabilizados, y no puede ser revertida ya que solo restan 39.300 votos correspondientes a 131 actas electorales.
Victoria marca el regreso del fujimorismo al poder
Este triunfo representa el retorno del fujimorismo al poder más de dos décadas después de la caída del expresidente autócrata Alberto Fujimori (1990-2000), padre de la candidata de 51 años. La segunda vuelta se realizó el 7 de junio y los resultados oficiales solo se conocerán en unos días, según indicó el martes a la AFP un vocero del Jurado Nacional de Elecciones (JNE).
Fujimori, quien se presentó por cuarta vez consecutiva como candidata presidencial, reivindica la controvertida herencia de su padre, a quien sus partidarios atribuyen la estabilización económica y la derrota de las guerrillas de las décadas de 1980 y 1990, pero que fue condenado por corrupción y crímenes de lesa humanidad.
Sánchez no reconoce resultados y anuncia movilizaciones
Roberto Sánchez, de 57 años, declaró en conferencia de prensa la mañana del martes que no reconocerá un eventual gobierno de Keiko Fujimori y aseguró que ha ocurrido “una grave afectación del proceso electoral”, específicamente durante el sufragio en el exterior. El candidato izquierdista anunció que acudirá a instancias internacionales y convocó una nueva movilización para el sábado en Lima.
Sánchez alegó presuntas irregularidades administrativas y de custodia del organismo electoral en la votación del extranjero, que representa unos 300.000 votos y que favoreció en gran parte a Fujimori. El dirigente sostiene que excluyendo el voto emitido fuera del país, mantiene una ventaja de unos 25.000 sufragios sobre su rival. No obstante, el JNE declaró improcedente el pedido de nulidad de las mesas de peruanos en el extranjero por ser extemporáneo y por falta de pago de las tasas electorales.
Fuerza Popular defiende el proceso electoral
El candidato vicepresidencial de Fuerza Popular, Luis Galarreta, cuestionó la decisión de Sánchez de no reconocer un eventual gobierno de Fujimori y afirmó que solo los organismos electorales pueden validar los resultados. Advirtió además que desconocer el proceso podría derivar en acciones al margen de la ley y afectar el orden democrático. Fuerza Popular, la agrupación de Fujimori, ha señalado que esperará el 100% del conteo para proclamarse ganadora.
El recuento se inscribe dentro del estándar peruano. El resultado final del balotaje de 2021 entre el izquierdista Pedro Castillo y Keiko Fujimori se conoció seis semanas después de la votación. Castillo obtuvo 50,12% frente a 49,87% de Fujimori. Una delegación de la Unión Europea señaló que la segunda vuelta se desarrolló de manera “tranquila y ordenada”, en el contexto de una campaña polarizada.
Profundas divisiones en el país
La segunda vuelta evidenció las profundas divisiones del país. Keiko Fujimori obtuvo sus mejores resultados en la costa y en varios centros urbanos, mientras que Roberto Sánchez se impuso en las regiones andinas rurales. La lucha contra la inseguridad y el crimen organizado, una de las principales preocupaciones de los peruanos, fueron el eje central de la campaña de Fujimori. Según una encuesta, cerca del 70% de los peruanos esperan que la lucha contra la delincuencia sea la prioridad del próximo presidente.
Por su parte, Sánchez había puesto el acento en el fortalecimiento de las instituciones y la reducción de las desigualdades. Desde 2016, ocho presidentes se han sucedido al frente de Perú, en un contexto de crisis institucionales recurrentes. El ganador sucederá el 28 de julio al presidente interino José María Balcázar por un mandato de cinco años.



