Los candidatos presidenciales Iván Cepeda y Abelardo de la Espriella han trasladado el debate electoral al escenario judicial a pocos días de la segunda vuelta, programada para el próximo 21 de junio. Sin debates cara a cara entre ambos, las campañas han optado por llevar la contienda a los tribunales, una estrategia que buscan capitalizar para ganar votantes.
Estrategia judicial en la recta final
La jugada no es nueva. Durante meses, tanto Cepeda como De la Espriella han recurrido a acciones legales en medio de una disputa electoral marcada por acusaciones cruzadas. Cada candidatura espera que estas maniobras judiciales les permitan conquistar el electorado indeciso antes de la jornada electoral.
El uso del sistema judicial como campo de batalla política se ha intensificado en las últimas semanas. Las campañas presentan denuncias y recursos que buscan desacreditar al adversario, mientras intentan mantener el foco en sus propuestas de gobierno.
Reacciones y expectativas
Analistas políticos señalan que esta judicialización de la campaña refleja la alta polarización y la falta de espacios de debate directo. Mientras tanto, los seguidores de ambos candidatos siguen de cerca cada movimiento legal, que podría inclinar la balanza en una contienda que se prevé reñida.
La estrategia no está exenta de riesgos. Expertos advierten que el exceso de judicialización puede cansar al electorado y desviar la atención de los problemas reales del país. Sin embargo, las campañas consideran que es una herramienta necesaria para defenderse de ataques y marcar diferencias.
Con la segunda vuelta a la vuelta de la esquina, tanto Cepeda como De la Espriella intensifican sus esfuerzos tanto en los tribunales como en las calles, en una carrera que definirá al sucesor de Gustavo Petro en la Casa de Nariño.



