Coaliciones de De La Espriella: el reto de construir mayorías en el Congreso
Coaliciones de De La Espriella: el reto de construir mayorías

La elección de Abelardo De La Espriella como nuevo presidente abrió de inmediato una nueva disputa política: la conformación de las coaliciones que definirán la gobernabilidad durante los próximos cuatro años. Aunque el nuevo mandatario llega al poder respaldado por una agenda de seguridad, libre mercado y fortalecimiento de la inversión privada, su capacidad para convertir esas propuestas en reformas dependerá de la aritmética legislativa. La principal pregunta que surge ahora es quién controlará las mayorías en el Congreso.

Una base natural de apoyo

El punto de partida parece favorable. El bloque de derecha y centroderecha emerge como la base natural del nuevo gobierno. El Centro Democrático, que obtuvo 17 curules en el Senado, se perfila como uno de los principales socios legislativos de su administración. A este grupo se suman Salvación Nacional, sectores conservadores y parte de Cambio Radical, conformando una coalición inicial alineada con las prioridades económicas y de seguridad del nuevo presidente.

Sin embargo, la victoria electoral no se traduce automáticamente en una mayoría estable. El Pacto Histórico, con 25 curules, seguirá siendo la bancada más numerosa del Senado y asumirá el liderazgo de la oposición. Desde allí buscará ejercer control político sobre el Gobierno y convertirse en un contrapeso frente a las reformas impulsadas por el Ejecutivo. Hay que tener en cuenta que el Partido Conservador, que respaldó a su candidatura, quedó con 10 escaños, pero es importante saber, para estas jugadas, qué papel tomarán muchos de los partidos ante la negativa del abogado de aceptar apoyo de los partidos políticos tradicionales.

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El análisis de los expertos

“El Congreso se moverá rápidamente hacia una coalición de derecha, centroderecha y partidos tradicionales, pero no hacia una mayoría automática. La noticia no solo es el triunfo presidencial, sino la reacomodación de bancadas: Centro Democrático, Salvación Nacional, Cambio Radical y sectores conservadores serían la base natural de apoyo, mientras liberales, La U, verdes moderados e independientes se convertirían en el verdadero botín legislativo. De La Espriella podrá tener una coalición inicial más cómoda que Cepeda, pero no tendría un Congreso domesticado. Su gobernabilidad dependerá menos del discurso antipetrista y más de cuánto logre negociar con partidos que suelen moverse por agenda regional, burocracia, presupuesto e intereses sectoriales”, explica Margarita Martínez, directora del programa de Ciencia Política de la Universidad de San Buenaventura sede Bogotá.

Los desafíos fiscales

En relación con las reformas y qué tan fácil será para el nuevo Gobierno sacarlas adelante, ella dice que “el problema es que una cosa es aprobar mensajes de confianza inversionista y otra muy distinta tramitar reformas con impacto fiscal. Si propone bajar impuestos, reducir entidades o recortar gasto, necesitará votos de partidos que suelen defender cuotas regionales, programas sociales y gasto público territorial. Ahí la coalición podría empezar a fracturarse”.

La experta también comenta que el gran dilema sería de caja: “el país llega con un déficit del Gobierno Central de 6,4% del PIB y Fitch calcula que se requiere un ajuste cercano a 4% del PIB para estabilizar la deuda. Con ese telón de fondo, cualquier reforma tributaria, laboral, pensional o de gasto será leída por el Congreso y los mercados bajo una pregunta: ¿cuadra fiscalmente o solo suena bien en campaña?”. Otra duda recurrente es cuál será el principal obstáculo del nuevo Presidente en el Congreso, a lo que Martínez opina que: la contradicción entre expectativas de cambio rápido y restricciones fiscales.

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