Abelardo De la Espriella fue elegido como nuevo presidente de Colombia según el preconteo electoral. Su discurso de triunfo, leído con dificultad, estuvo lleno de lugares comunes y promesas vacías, según el análisis del periodista Nicolás Rodríguez.
Un discurso sin sorpresas
El abogado, conocido por su habilidad en querellas y demandas, mostró inseguridad al micrófono, contrastando con su imagen de tigre litigante. “La democracia se ha salvado”, declaró sin convicción, repitiendo frases como “la difamación se respondió con argumentos”, pese a haber protagonizado productos audiovisuales insultantes. Afirmó que su victoria fue sin estructuras políticas, solo con el apoyo de Dios.
Referencias históricas y amenazas
De la Espriella comparó su campaña con Alejandro Magno frente al ejército persa, asegurando que nunca se dejaron intimidar. Gritó “la ley y solo el imperio de la ley” y prometió un “milagro patrio”. En seguridad, advirtió a los ilegales: “les llegó la hora de someterse al estado de derecho”, y dio un mes para “entrar en razón”, aunque se espera que negocie bajo cuerda al estilo Bukele.
El precedente de Otoniel
El artículo recuerda las promesas de seguridad de gobiernos pasados, como la captura de alias Otoniel, que fue presentada como una victoria comparable a la caída de Pablo Escobar, pero el Clan del Golfo nunca desapareció. Rodríguez concluye que, pese a las bravuconadas, las capturas espectaculares no resolverán los problemas de fondo.



