El presidente electo de Colombia, Abelardo de la Espriella, no se reunirá con el mandatario saliente Gustavo Petro antes de la ceremonia de posesión del 7 de agosto, según confirmó su equipo de transición. La tradicional foto entre los presidentes saliente y entrante no se producirá, marcando una ruptura en el protocolo de cambio de gobierno.
Empalme anticorrupción liderado por Restrepo
El vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, encabezará el proceso de empalme denominado “empalme anticorrupción”, que incluirá una auditoría forense a la administración saliente. Este proceso tendrá un costo estimado de COP 20.000 millones, financiados con recursos propios del mandatario electo y de la reposición de votos.
“El presidente electo no asistirá a la Casa de Nariño antes de su posesión”, señaló un comunicado de Defensores de la Patria. El equipo de Restrepo estará integrado por al menos 400 personas, que analizarán todas las entidades de la rama Ejecutiva bajo el mandato de Petro hasta el 7 de agosto. El primer paso concreto será este martes en Bogotá, con la instalación formal del proceso de empalme.
Petro se abre al empalme tras días de silencio
En la noche del viernes, el presidente Petro emitió un comunicado en el que por primera vez se mostró dispuesto a un empalme directo. “Estamos listos para el desarrollo del empalme. Nos hemos preparado técnica, metodológica y logísticamente; en esta labor han participado más de 200 funcionarios compilando información”, afirmó Petro.
El Espectador estableció que el “empalme anticorrupción” hará énfasis en los sectores de salud, hacienda y defensa. La razón, según fuentes de De la Espriella y Restrepo, es establecer qué pasó con los puntos más sensibles del Estado durante el último cuatrienio.
Ceremonia de posesión en base militar
La ceremonia del 7 de agosto se realizaría en una base militar, con apoyo del Congreso que se instala el 20 de julio, donde la administración entrante tiene mayorías. El ministro del Interior designado, Rodrigo Lara, trabaja en la consolidación de estas mayorías.
Los resultados del 21 de junio no fueron reconocidos sino tres días después por Petro y su candidato Iván Cepeda, derrotado en las urnas. Esto ha generado una transición tensa, con un lenguaje de alto voltaje entre la derecha y la izquierda, aunque ya hay mensajes de garantías para la oposición y disposición al diálogo.



