Los candidatos presidenciales Abelardo de la Espriella e Iván Cepeda preparan sus últimas estrategias de cara a la segunda vuelta electoral del próximo 21 de junio. Ambos aspirantes buscan suceder a Gustavo Petro en la Presidencia y han intensificado una contienda judicial para definir el modelo de país de los próximos cuatro años.
Cierre de campaña y nuevas acusaciones
Tras los cierres de campaña del fin de semana, ambas candidaturas buscan mantenerse en el debate político mediante señalamientos y acusaciones mutuas, que incluyen delitos como la supuesta compra de votos o el desfalco al sistema de salud.
En las últimas horas, De la Espriella apuntó contra los gobernadores de Nariño y Boyacá, a quienes acusó de participar en una estructura para comprar votos a favor de Iván Cepeda. Sobre Luis Alfonso Escobar, gobernador de Nariño, afirmó que lidera la intimidación a los pobladores de la región. “No sea bandido, gobernador, no presione a la gente, deje de presionar a los alcaldes y a los ciudadanos”, declaró durante su cierre de campaña en Buga, Valle del Cauca.
De la Espriella también vinculó a Carlos Amaya, gobernador de Boyacá, en presuntas irregularidades. En entrevista con Noticias RCN, aseguró que existe una “mafia” para la compra de votos, focalizada en la región Caribe pero también activa en Boyacá, donde el gobernador “está metiendo mano”. Afirmó haber entregado evidencia de cómo Amaya presiona a alcaldes y funcionarios ofreciendo contratos a cambio de votos para Cepeda.
“Estamos enfrentados a una mafia, a una banda criminal. Tenemos que defender el voto. Para eso tengo que hacer lo que corresponda y no me puedo quedar de brazos cruzados. A los americanos también les interesa que se defienda esto”, agregó el candidato.
Respuesta de los gobernadores
El gobernador Luis Alfonso Escobar fue el primero en pronunciarse. “Cuando se ataca a un Gobernador llamándolo ‘bandido’ no se agrede a una persona, se hiere la dignidad de un departamento entero que ha luchado por reemplazar la violencia por la paz”, manifestó. En su cuenta de X, señaló que “Nariño no merece ser estigmatizado desde el odio y la descalificación”.
Por su parte, Carlos Amaya, gobernador de Boyacá, dijo que no entrará en contiendas electorales ante los señalamientos. “Mi tarea no es dividir a Boyacá ni enviar mensajes de división. Mi tarea es gobernar”, afirmó. Recalcó que sus intervenciones sobre el proceso electoral han sido claras: “llamado al voto libre, al respeto, a la no agresión y a la serenidad”.
Denuncias cruzadas entre candidatos
De la Espriella también se refirió a la conformación de su gobierno, mencionando al menos tres nombres para el Ministerio de Hacienda, cartera que ocupó su fórmula vicepresidencial, José Manuel Restrepo, durante el gobierno de Iván Duque. Además, dijo tener listos algunos nombres para el Ministerio de Defensa.
Iván Cepeda, por su parte, anunció que denunciará a De la Espriella ante las autoridades por su presunta participación en el desfalco del sistema de salud, presentando cinco delitos: administración desleal, corrupción privada, fraude procesal, peculado por apropiación y peculado por apropiación oficial diferente.
De la Espriella calificó la denuncia como una estrategia de “difamación” de Cepeda. “Es una campaña de difamación a funcionarios públicos. También desdeñan del sistema electoral para sembrar dudas cuando sean derrotados”, dijo, añadiendo que “Cepeda es experto en aplicar todas las formas de lucha”.
El superintendente de Salud, Daniel Quintero, manifestó que su entidad inició investigaciones tras la denuncia de Cepeda. “Gracias a un trabajo juicioso y a la revisión de más de 10.000 documentos pudimos constatar que esta investigación existió y se alcanzó a compulsar copias a la Contraloría y la Fiscalía”, explicó Quintero.
Contexto electoral
No es la primera vez que De la Espriella señala a políticos de varias regiones, incluyendo a más de una decena de congresistas del Pacto Histórico. Estos casos los llevó a Estados Unidos, donde el subsecretario de Estado, Christopher Landau, aseguró estar vigilando el proceso electoral para evitar la compra de votos.
Ambos candidatos continúan su campaña con acusaciones mutuas, mientras los gobernadores involucrados defienden su gestión y llaman a la tranquilidad electoral.



