La izquierda perdió las elecciones, no la derecha las ganó: análisis
Izquierda perdió elecciones, no derecha ganó: análisis

Digamos la verdad: no es tanto que la derecha haya ganado estas elecciones (aunque triunfó, obviamente), sino que la izquierda las perdió.

Una campaña basada en un error de cálculo

Desde un principio la campaña continuista se planteó como un referendo sobre la gestión de Petro. Partían de la base -que resultó equivocada- de que el presidente era tremendamente popular. Bastaba entonces con verter la gracia presidencial sobre el sucesor para llevarlo a la victoria. Por eso no les importó escoger al peor candidato posible: un bolchevique sacado de una novela de Pasternak. Cuando se dieron cuenta del error intentaron transformarlo en un influencer de K-pop, pero ya era demasiado tarde.

La necesidad de introspección en la izquierda

Seguramente será mucho pedir que los cuadros de la izquierda derrotada reflexionen sobre la debacle. La introspección no es lo de ellos. Ahora más que nunca se necesita una oposición moderada y sensata que interactúe con un gobierno que viene, con razón, cargado de tigre. Por eso aventuro a los vencidos algunos consejos no pedidos, si es que quieren ser una alternativa democrática de poder.

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Reconocer el fiasco del gobierno Petro

Aceptar que el gobierno Petro fue un fiasco. La izquierda se comió su propio cuento. Creyeron que el gobierno del cambio había hecho la transformación social más trascendental desde que se inventó la hachuela de piedra. El desorden en la vida personal de Petro, además de su carácter errático, soberbio y rabioso, explica el caos de su gobierno. En el delirio descuidaron los principales problemas del país: la inseguridad, la salud y la corrupción.

Dejar de leer filósofos italianos

Dejar de leer filósofos italianos. Ni los buenos, como Gramsci, ni los charlatanes como Toni Negri. La derrota electoral no se explica por la “hegemonía cultural” vigente. Olmedo, Martha Peralta, Mordisco, Calarcá, José Ramón y Juliana Guerrero son, para empezar, candidatos más idóneos para encontrar los responsables del fracaso continuista. Por otra parte, nadie se engañó con la fantochería del “modo constituyente” de Negri.

Aprender de la oposición

La oposición jugó bien sus cartas y ganó. Aprendan de ella. En buena hora dirigentes gremiales como Bruce Mac Master y Jaime Alberto Cabal se mantuvieron en sus trece. La oposición a las reformas del gobierno no era caprichosa. Se trataba de iniciativas que, en vez de solucionar los problemas, los profundizaban. Haber contemporizado con Petro no hubiera servido de nada.

El país dividido y el nuevo gobierno

Hace cuatro años el país también quedó igualmente dividido con el resultado electoral. Petro le ganó a Rodolfo solo por 3% de diferencia. Por caprichos ideológicos el presidente optó por profundizar la brecha entre los colombianos. Su apuesta era recoger suficiente apoyo para aventurar una constituyente de facto, adoptando teorías constitucionales truchas. Eso le salió mal. El nuevo presidente De la Espriella ha prometido que gobernará para todos los colombianos. Esto no quiere decir que deba transigir en sus principales propuestas. Tender puentes con sus contradictores no implica cruzarlos. Lo que debe evitar es ahondar el cisma político. Le conviene al país y al nuevo gobierno consolidar la mayoría más amplia posible sin caer, como Petro, en fundamentalismos veleidosos.

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