Sin soberanía no hay producción: el nuevo orden económico global exige defender lo nacional
Sin soberanía no hay producción: el nuevo orden global

La disputa por un nuevo orden económico mundial está impulsando a las naciones a profundizar la defensa de su soberanía sobre la producción y el empleo. Así lo plantea Mario Alejandro Valencia, docente universitario y ex subdirector general del Departamento Nacional de Planeación, en su columna de análisis publicada el 6 de julio de 2026.

La carrera global por la soberanía productiva

Según Valencia, las naciones están tomando definiciones radicales sobre su capacidad de generar conocimiento, tecnología, cadenas de suministro, energía y talento humano para producir bienes y servicios de alto valor agregado. China y Estados Unidos lideran esta carrera, pese a tener sistemas políticos y económicos muy diferentes, pero comparten un elemento clave: una activa acción del Estado en articulación con su sector privado.

Colombia necesita crecer más económicamente mediante la producción de más bienes y servicios. Sin embargo, las ventajas competitivas del país no están en la cantidad, sino en la calidad de la producción ligada a su riqueza como potencia ambiental, las energías alternativas y el talento humano.

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El camino hacia una riqueza inclusiva

El autor sostiene que impulsar sectores y actividades —definiendo territorios, productos, segmentos sociales y empresariales, así como encadenamientos productivos regionales y globales— es el único camino hacia una creación de riqueza que beneficie a la mayoría de la población. De lo contrario, Colombia se condenaría a seguir siendo proveedora de materias primas básicas en el nuevo orden económico.

“Tenemos una nueva oportunidad de desempeñar un papel más significativo en la inserción global”, afirma Valencia. Este camino, que el país ya ha emprendido con sus agroindustrias, manufacturas y servicios basados en conocimiento, enfrenta enormes retos y corre el riesgo de verse frenado si la soberanía nacional no es respetada.

Lecciones del pasado: cuando los acuerdos lesionaron a la industria nacional

Los hechos recientes de la geopolítica demuestran que los intereses de los productores nacionales no siempre coinciden con los de los productores extranjeros; de hecho, pueden ser contrarios. En el pasado, la suscripción de acuerdos comerciales y de inversión mal negociados lesionó a empresas que operaban en Colombia. Decenas de compañías, tanto nacionales como multinacionales, cerraron sus operaciones en el país y se trasladaron a otros o simplemente desaparecieron. Entre ellas figuran Gillette, Hernando Trujillo, Icollantas, Mazda, Peldar, Coltejer, Bayer y Colgate.

“El aprendizaje es que al capital global le gusta más la plata que la patria y genera ganancias en cualquier país”, advierte Valencia. Por eso, Colombia debe identificar y trabajar con precisión —en cada caso particular— los aspectos energéticos, ambientales, laborales, crediticios, comerciales, tributarios y aduaneros que permiten que las empresas se mantengan y prosperen en el país.

Defender la soberanía para no perder producción

Para lograrlo, el país debe ejercer con rigor la defensa de su soberanía nacional. No comprender los intereses, riesgos y oportunidades concretos de otros países, bajo la lógica de defender los propios intereses nacionales, hace correr el riesgo de que “coqueteos entreguistas terminen trasladando producción fuera del país”, concluye el analista.

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