Es innegable que votar en blanco es un derecho y una facultad legal en el sistema electoral colombiano. Sin embargo, el hecho de que sea legal no lo convierte automáticamente en la decisión correcta. Ni los derechos ni las facultades deben ejercerse de manera irresponsable. En la actualidad, votar en blanco se ha convertido en una postura cómoda, tibia y, en muchos casos, irresponsable, especialmente cuando proviene de personas con formación académica o que se supone deberían tener un criterio más sólido.
Legalidad vs. responsabilidad
Si bien el voto en blanco tiene amparo legal y legitimidad, considero que es un acto de imprudencia. Es una opción válida, pero cabe preguntarse si es una decisión responsable y adecuada en el contexto actual. No todo lo legal es necesariamente lo correcto.
El papel de los votantes formados
Las personas que han tenido la oportunidad de acceder a educación y formación deberían contar con la capacidad de discernir entre dos opciones, evaluando lo correcto y lo erróneo. Si no se informan verazmente, lo cual es cada vez más difícil en la era de la desinformación, están siendo doblemente negligentes.
Ninguno de los candidatos es perfecto, y afortunadamente es así. Necesitamos líderes fuertes, decididos y coherentes, no santos. Un líder debe tomar decisiones pragmáticas y realistas dentro del marco legal, aunque no todos queden contentos.
¿Por qué votar por Cepeda o en blanco?
Resulta difícil comprender cómo personas privilegiadas y formadas optan por votar por Gustavo Cepeda, el candidato del continuismo, cuando los desaciertos, la corrupción y los engaños del gobierno actual son evidentes. Quien no los ve es porque no quiere. Aún más difícil de entender es que otros, conscientes del perjuicio que esto generaría, elijan votar en blanco simplemente porque no les agrada Abelardo De la Espriella. Este último puede ser controversial, pero no es un bandido ni indecente, como algunos pretenden hacer creer.
El comunicado de los abogados
Hablando de irresponsabilidad, el comunicado de algunos abogados sobre una supuesta incompatibilidad de De la Espriella por su doble nacionalidad es inoportuno, maniqueo y sesgado. Buscar rencillas y fracturas en la interpretación de las normas a ocho días de las elecciones es contraproducente. ¿Qué buscan con ello? ¿Llamar la atención?
La realidad del país
Al observar la situación actual, las propuestas de Cepeda y los más de diez millones de votos que obtuvo el candidato de la oposición, no puedo evitar concluir que el heredero de Gustavo Petro es absolutamente inconveniente para todos, incluso para sus propios seguidores. Votar en blanco solo le da oxígeno a esa opción.
Finalmente, coincido con Petro en que existe fraude, pero es él, Cepeda y su grupo de políticos seguidores quienes lo cometen: desconocen resultados, participan en política, compran votos y desvían recursos públicos. No hay espacio para más.



