El ajuste fiscal, la deuda pública, la política tributaria y el papel del sector energético se consolidan como los principales ejes del debate económico rumbo a la primera vuelta de las elecciones presidenciales de 2026 en Colombia. Los aspirantes Paloma Valencia, Abelardo De La Espriella e Iván Cepeda han presentado propuestas centradas en la reducción del déficit fiscal, el crecimiento económico, los impuestos, la exploración petrolera y la sostenibilidad de las finanzas públicas. Aunque los dos punteros en las encuestas no han participado en los debates, estos temas son centrales en sus programas de gobierno.
Coincidencias y diferencias en las propuestas económicas
Los tres candidatos coinciden en la necesidad de reactivar la economía y recuperar la confianza institucional, pero difieren profundamente sobre el tamaño del Estado, la transición energética y el papel de la tributación en el crecimiento. Estas discusiones se dan en un contexto de deterioro fiscal, aumento de la deuda pública, tensiones alrededor de la regla fiscal y desaceleración económica. Sectores empresariales y financieros observan con atención las señales sobre estabilidad regulatoria, inversión y sostenibilidad macroeconómica.
Propuestas fiscales de Paloma Valencia
Paloma Valencia plantea una estrategia basada en reducción de impuestos, disciplina fiscal y fortalecimiento de la inversión privada. Propone volver a respetar la regla fiscal y reducir el déficit en 50 billones de pesos sin afectar bienes y servicios del Estado. También busca refinanciar la deuda pública mediante cooperación internacional y créditos multilaterales de largo plazo. En materia tributaria, propone reducir las tarifas del impuesto de renta empresarial, eliminar el impuesto al patrimonio y disminuir el impuesto predial, junto con una simplificación integral del estatuto tributario. Además, plantea elevar la inversión al 25% del PIB y recuperar un crecimiento cercano al 5% anual, impulsado por infraestructura, minería, energía y exportaciones. Según su programa, Colombia podría sumar 10.000 millones de dólares adicionales en exportaciones y atraer al menos 2.000 millones de dólares anuales en inversión extranjera directa.
Propuestas fiscales de Abelardo De La Espriella
Abelardo De La Espriella propone un ajuste fiscal más agresivo. Su programa sostiene que Colombia “no es un país pobre, sino empobrecido por la corrupción, la violencia, el desgobierno, el centralismo y la mediocridad sistemática”. Plantea reducir el tamaño del Estado hasta en una cuarta parte, con un ajuste inicial cercano a 70 billones de pesos para alcanzar un superávit fiscal primario. Propone fortalecer el Comité Autónomo de la Regla Fiscal para darle mayores herramientas de control sobre el gasto público. También incluye una modernización de la Dian para reducir la evasión tributaria y combatir el fraude fiscal. Su plan contempla reducción de cargas tributarias, disminución de costos energéticos, eliminación de regulaciones y una política denominada “Una entra y dos salen”, según la cual cada nueva regulación estatal obligaría a eliminar dos normas existentes. Además, busca estabilizar y refinanciar la deuda pública mediante una gestión activa de pasivos.
Propuestas fiscales de Iván Cepeda
Iván Cepeda mantiene una visión distinta sobre el manejo fiscal y tributario. Aunque no descarta futuras reformas tributarias, insiste en que la prioridad debe ser combatir la evasión fiscal, particularmente entre grandes patrimonios y sectores de mayores ingresos. Afirmó que “todos debemos pagar impuestos” y considera que la evasión tributaria debe ser tratada como un problema de corrupción. Cepeda sostiene que existe espacio para aumentar ingresos fiscales sin recurrir inicialmente a mayores impuestos, y enfatiza que cualquier discusión tributaria debe construirse mediante acuerdos con el sector empresarial y con base en el cumplimiento efectivo de las obligaciones fiscales existentes.
El sector energético: diferencias clave
El sector energético es uno de los capítulos donde aparecen las mayores diferencias entre los candidatos. Paloma Valencia plantea reactivar plenamente la explotación de combustibles fósiles e impulsar el fracking como mecanismo para garantizar seguridad energética y generar ingresos fiscales. Propone aumentar la producción petrolera hasta un millón de barriles diarios y fortalecer la exploración de gas costa adentro y costa afuera. También impulsa nuevas hidroeléctricas, proyectos solares, eólicos, biomasa, geotermia, hidrógeno y energía nuclear. Además, busca convertir a Colombia en plataforma regional de inteligencia artificial mediante energía de bajo costo para centros de datos. En minería, propone una regulación diferenciada según el tamaño de la explotación, formalizar la pequeña minería y combatir la minería ilegal.
Abelardo De La Espriella comparte elementos de esa visión energética. Su programa propone recuperar la exploración y producción de petróleo y gas con seguridad jurídica, fortalecer la autosuficiencia energética y acelerar proyectos costa afuera. También contempla evaluar yacimientos no convencionales y transformar el sistema eléctrico de la Costa Caribe. Defiende a Ecopetrol como activo estratégico y propone desarrollar minería de oro, cobre, plata y tierras raras bajo criterios de legalidad, diferenciando entre minería legal y criminal.
En contraste, Iván Cepeda mantiene una posición centrada en la transición energética gradual. Sostiene que “hay que renunciar poco a poco a la explotación de hidrocarburos, del carbón y del gas”, aunque reconoce la necesidad de garantizar soberanía energética. Evitó comprometerse explícitamente sobre nuevas exploraciones de gas, pero admitió que la discusión está abierta. Su discurso insiste en que la transición energética debe desarrollarse de forma equilibrada para evitar riesgos económicos y energéticos.
Visiones opuestas sobre crecimiento y Estado
Paloma Valencia plantea un modelo basado en confianza inversionista, reducción tributaria, fortalecimiento exportador y expansión del sector minero-energético. Busca que la productividad de infraestructura y energía recupere niveles superiores al 6%, similares a los de antes de 2019. Propone transformar las misiones diplomáticas para que los embajadores funcionen como agentes comerciales y revisar el acuerdo de la Franja y la Ruta con China.
De La Espriella construye su propuesta alrededor de la idea de una “Patria Milagro”, inspirada en Corea del Sur y Singapur. Sostiene que Colombia puede alcanzar tasas de crecimiento superiores al 7% mediante desregulación, disciplina fiscal y expansión productiva. Propone una “Gran Revolución de DesRegulación” para eliminar trámites y cargas administrativas. También incluye un fuerte componente rural: expandir la frontera agrícola, desarrollar la altillanura, crear más de 600.000 empleos rurales y sumar dos millones de nuevas hectáreas productivas entre 2026 y 2030. Además, propone programas de vivienda con tasas del 2% a 30 años y una escuela de Emprendedores Rurales.
Iván Cepeda mantiene una aproximación distinta. Sus declaraciones se concentran en tributación y transición energética, e insiste en que las discusiones económicas deben partir de acuerdos colectivos sobre sostenibilidad fiscal, cumplimiento tributario y equidad social. También menciona una revolución agraria para convertir el sector agrícola en el motor nacional, y un triángulo dorado para entregar agua potable, acueducto y vías terciarias en los municipios.
Conclusión: la economía como terreno de confrontación
Las propuestas económicas de los precandidatos muestran que el pulso presidencial de 2026 está marcado por la discusión sobre déficit fiscal, deuda pública, impuestos, energía y crecimiento económico. Las diferencias reflejan modelos distintos de desarrollo y visiones opuestas sobre el tamaño del Estado, la relación con el sector privado y el futuro del modelo productivo colombiano. Mientras algunos apuestan por una expansión acelerada de petróleo, gas y minería, otros priorizan la transición energética, la lucha contra la evasión y la construcción gradual de consensos tributarios. La economía se consolida como uno de los terrenos centrales de confrontación política hacia las elecciones del 31 de mayo de 2026, cuya segunda vuelta será el 21 de junio.



