Colombia: del bipartidismo al autoritarismo y populismo en 2026
Del bipartidismo al autoritarismo y populismo en Colombia

Colombia posee una de las democracias más antiguas y sólidas de América Latina, al no haber sufrido dictaduras militares ni gobiernos populistas durante el siglo XX, a diferencia de muchos países del sur del continente. Sin embargo, esta estabilidad institucional ha estado acompañada de altos niveles de violencia, que paradójicamente han sido funcionales para el mantenimiento del orden, hasta el punto de que algunos líderes no tienen interés en ponerle fin, pues garantiza su permanencia en el poder.

Requisitos de la democracia y precariedades colombianas

La democracia como régimen político requiere, por un lado, de un Estado fuerte que monopolice efectivamente el uso legítimo y simbólico de la fuerza; y por otro, de la existencia de una comunidad política, un 'nosotros', que defina un sentido de pertenencia y nación. Ambos aspectos han sido precarios en la historia institucional colombiana. Ante estas carencias, la estabilidad institucional se ha debido, paradójicamente, a la vigencia histórica de los partidos Liberal y Conservador durante 150 años, entre 1849 y 1998.

El fin del bipartidismo

Durante décadas, todos los intentos por eliminar los partidos políticos fracasaron. Jorge Eliécer Gaitán buscó reemplazar la división partidista por una oposición entre oligarquías y pueblo. Gustavo Rojas Pinilla intentó introducir el binomio Pueblo y Fuerzas Armadas. La Violencia de los años 1950 afectó el prestigio de los partidos debido a los crímenes cometidos en su nombre. Sin embargo, la 'partida de defunción' del bipartidismo llegó con la Constitución de 1991, que transformó las formas de hacer política. Aun así, los partidos sobrevivieron como alternativas exclusivas hasta las elecciones de 1998, cuando triunfó por primera vez una coalición.

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Auge del autoritarismo y populismo

La lenta desaparición del bipartidismo y el incremento de la violencia a finales de los años 1990 abrieron paso a dos realidades nuevas en Colombia: el 'giro autoritario' de Álvaro Uribe en 2002 y el populismo de derecha e izquierda del uribismo y del petrismo durante las primeras décadas del siglo XXI. El autoritarismo y el populismo, de los que el país se había salvado en el siglo anterior, se instalaron mediante gobiernos civiles elegidos democráticamente. El populismo, como perversión de la democracia, comparte con ella la reivindicación del pueblo, pero con la condición de inventarle enemigos internos y externos, como las Farc, las oligarquías o el 'castrochavismo'.

Elecciones de 2026: opciones autoritarias y populistas

En esta breve sinopsis de la historia nacional llegamos a 2026, en vísperas de unos comicios donde las opciones autoritarias y populistas aparecen como las alternativas electorales más viables. Los sectores de centro han quedado relegados a un segundo plano. El debate electoral ha tomado la forma de un aplastamiento del adversario, con algunos matices según la opción escogida. Este es el peor de los mundos posibles.

La principal tarea del momento sería construir un país incluyente y una comunidad política en la que todos quepamos. ¿Tendremos que esperar cuatro años más? ¡God save Colombia! Pero el Dios de los colombianos parece ausente y lejano.

Posdata

Esta columna es un resumen del artículo 'Del bipartidismo al autoritarismo y el populismo en la Colombia de hoy', publicado en la edición número 118 de la revista Foro, de la Fundación Foro Nacional por Colombia, que puede descargarse gratuitamente por internet.

Alberto Valencia Gutiérrez es profesor del Departamento de Ciencias Sociales de la Universidad del Valle e investigador del Cidse desde 1977. Doctor en Sociología de la EHESS de París. Fue decano de la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas y director de los programas de pregrado, maestría y doctorado en Sociología. Escribe para El País desde 1998.

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